El CES local constata la mejora del empleo pese a los retos estructurales
El Consejo Económico y Social de la ciudad advierte de la temporalidad, la brecha de género y la falta de diversificación económica
Foto: EXTRA JAÉN / Archivo
Ayuntamiento de Jaén
El análisis conjunto de la contratación, el desempleo, la afiliación a la Seguridad Social, el emprendimiento y la siniestralidad laboral permite afirmar que Jaén capital inicia 2026 con un balance globalmente favorable en términos laborales y socioeconómicos. No obstante, el Consejo Económico y Social de la ciudad advierte de que esa mejoría convive todavía con límites estructurales muy definidos, especialmente en lo relativo a la calidad del empleo, la brecha de género, la excesiva terciarización y la insuficiente diversificación del tejido productivo.
Retos y perspectivas de futuro
El principal reto de Jaén capital ya no parece residir exclusivamente en crear más empleo, sino en mejorar su calidad, estabilidad y valor añadido. La ciudad ha demostrado capacidad para aumentar la contratación y reducir el desempleo, pero necesita consolidar esa mejoría mediante un tejido productivo más equilibrado y menos dependiente de actividades de elevada rotación.
Resulta prioritario avanzar en una diversificación real del modelo económico urbano, reforzando especialmente la base industrial, tecnológica y de servicios avanzados. La excesiva concentración en actividades terciarias proporciona resiliencia a corto plazo, pero limita la productividad, la estabilidad y la capacidad de fijar talento y empleo cualificado a medio plazo.
La brecha de género continúa exigiendo una respuesta específica. No basta con aumentar la contratación femenina; es necesario reducir el peso estructural del paro de las mujeres mediante políticas que favorezcan la continuidad laboral, la conciliación, la mejora de la cualificación y el acceso a ocupaciones de mayor estabilidad y recorrido profesional.
También debe reforzarse la atención a los colectivos sin empleo anterior o con trayectorias laborales frágiles, especialmente jóvenes. La orientación, la formación adaptada al tejido productivo y la conexión efectiva entre capacitación y oportunidades reales de empleo seguirán siendo piezas esenciales para consolidar la mejora observada.
En materia de emprendimiento, el reto no es solo cuantitativo, sino cualitativo: más que aumentar el número bruto de autónomos o empresas, Jaén necesita fortalecer la permanencia, dimensión, productividad y capacidad tractora de sus iniciativas empresariales. Y en ese objetivo, el vínculo entre capital y área metropolitana debe jugar un papel decisivo.
Finalmente, la mejora del mercado laboral debe ir acompañada de una cultura preventiva más intensa y más inteligente, especialmente en el ámbito urbano y de servicios. Reducir la gravedad de los accidentes y anticipar riesgos en sectores aparentemente menos expuestos debe ser tan importante como seguir generando empleo.
Reflexión final
El primer trimestre de 2026 deja una imagen globalmente positiva de Jaén capital. La ciudad contrata más, reduce con intensidad el desempleo, aumenta la afiliación efectiva y mantiene estable su tejido emprendedor.
Jaén avanza, sí, pero sigue haciéndolo desde una estructura productiva todavía demasiado dependiente del terciario, con una calidad del empleo insuficiente, con una brecha de género persistente y con una base empresarial que aún no gana el espesor y la diversificación necesarios.
La ciudad dispone, por tanto, de una oportunidad real: convertir esta fase de mejoría en un punto de inflexión. Para ello, no bastará con crecer; será necesario crecer mejor. Es decir, transformar el buen comportamiento coyuntural del empleo en una base más sólida, más estable, más productiva y más inclusiva.
Las conclusiones sostenidas en el Panorama
Desde la doble perspectiva —avance real y fragilidad estructural— avanzada, pueden destacarse las siguientes conclusiones:
La contratación registrada en Jaén capital durante el primer trimestre de 2026 asciende a 12.491 contratos, con un crecimiento del 6,68 por 100 respecto al mismo período de 2025, muy superior al registrado en Andalucía y España. La ciudad muestra, por tanto, un dinamismo contractual comparativamente más intenso que su entorno.
Ese mejor comportamiento relativo de la contratación no puede atribuirse únicamente a un efecto rebote, debemos hablar de algo estructural, ya que se calcula respecto al primer trimestre de 2025 que ya había sido positivo. Ello permite constatar una cierta continuidad de la mejora del mercado laboral local y no solo de una recuperación puntual.
La contratación crece tanto entre hombres como entre mujeres, aunque con mayor intensidad en el colectivo masculino. Este dato sugiere que una parte relevante del impulso trimestral se ha concentrado en actividades con mayor presencia de empleo masculino, sin que ello desvirtúe la mejora general del mercado laboral.
Desde una perspectiva sectorial, la contratación presenta una expansión más equilibrada que en otros períodos recientes. Agricultura, construcción, industria y servicios crecen todos en términos interanuales, destacando especialmente el repunte de la construcción y de la agricultura, lo que introduce un matiz positivo de mayor amplitud sectorial.
No obstante, la estructura de la contratación sigue siendo claramente terciarizada. El sector servicios concentra el 60,12 por 100 del total de contratos, lo que confirma que la base ocupacional de la ciudad continúa descansando principalmente en actividades urbanas de servicios, comercio y soporte administrativo.
La principal debilidad del apartado de contratación sigue siendo la calidad del empleo generado. El crecimiento del trimestre descansa fundamentalmente en la contratación temporal, que aumenta con bastante más intensidad que la indefinida. La tasa de contratación indefinida desciende hasta el 34,71 por 100, alejándose del dato nacional.
La mejora cuantitativa de la contratación no se traduce todavía en una mejora equivalente de la estabilidad laboral. Jaén capital sigue generando más contratos, pero no necesariamente más empleo estable, lo que limita el alcance estructural del buen dato agregado.
El desempleo ofrece, por su parte, una de las señales más sólidas del trimestre. Los Demandantes de Empleo No Ocupados (DENOS) descienden hasta 7.765 personas, con una reducción interanual del 10,15 por 100, superior a la andaluza y muy superior a la nacional.
La ratio DENOS/población en edad de trabajar, situada en el 9,54 por 100, constituye uno de los indicadores más favorables del panorama. La presión relativa del desempleo en Jaén capital se sitúa claramente por debajo de la andaluza y también por debajo de la media española.
La reducción del desempleo no se limita a un solo colectivo o sector, sino que afecta a hombres y mujeres y a todos los grandes sectores de actividad, lo que dota de mayor consistencia a la mejora observada en el trimestre. No estamos, por tanto, ante una corrección parcial o concentrada en un único ámbito.
Aun así, la brecha de género sigue siendo una de las principales debilidades estructurales del mercado laboral local. Las mujeres continúan representando aproximadamente el 62,55 por 100 del total de demandantes de empleo no ocupados, una proporción muy similar a la andaluza y claramente desequilibrada.
Este dato resulta especialmente significativo porque convive con una mejora de la contratación femenina. Es decir, aunque las mujeres contratan más, siguen soportando una parte muy mayoritaria del desempleo, lo que sugiere que persisten problemas de estabilidad, continuidad laboral y calidad del empleo femenino.
La estructura sectorial del desempleo refuerza la imagen de una economía urbana fuertemente terciarizada. El sector servicios concentra el 69,45 por 100 del paro local, mientras el colectivo sin empleo anterior mantiene también un peso elevado. Ambos elementos apuntan a la persistencia de dificultades estructurales de inserción en determinados segmentos del mercado laboral.
Con todo, los descensos del desempleo en agricultura, construcción e industria son especialmente valiosos desde una óptica cualitativa, ya que sugieren una mejora no limitada únicamente a los servicios, sino también extendida a actividades más ligadas al componente productivo, a la inversión y a ocupaciones potencialmente más estables.
La afiliación a la Seguridad Social confirma que la mejoría observada en contratación y desempleo se traduce efectivamente en ocupación real. En marzo de 2026, Jaén capital alcanza 75.027 afiliados, lo que supone un incremento interanual del 2,30 por 100.
No obstante, la afiliación crece a un ritmo algo inferior al de Andalucía y España, lo que introduce un matiz de moderación. A diferencia de lo ocurrido en contratación o desempleo, en este indicador la capital ya no muestra una ventaja relativa tan marcada, sino una evolución positiva, aunque más acompasada al ciclo general.
El Régimen General sigue siendo el pilar absoluto del empleo local y concentra alrededor del 89 por 100 de la afiliación. Esto confirma que la ciudad descansa de manera muy intensa en el empleo asalariado ordinario, lo que resulta coherente con su condición de núcleo urbano, administrativo y de servicios.
En cambio, el trabajo autónomo ofrece una señal más débil. Mientras Andalucía y España registran aumentos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, Jaén capital presenta un ligero descenso. Ello apunta a una cierta estabilización o pérdida de dinamismo del autoempleo local.
El emprendimiento, con datos todavía referidos a noviembre de 2025, dibuja una realidad de estabilidad más que de expansión. El número de autónomos apenas crece en Jaén capital (+0,14 por 100) y el total de empresas inscritas en la Seguridad Social aumenta sólo de forma muy modesta (+0,20 por 100 interanual).
Esta estabilidad empresarial no puede calificarse de negativa, pero sí de insuficiente para hablar de un verdadero impulso emprendedor. La ciudad mantiene su tejido, pero no muestra un crecimiento particularmente vigoroso ni una ampliación relevante de su base productiva.
La estructura empresarial de Jaén capital presenta una terciarización todavía más intensa que la del propio mercado de trabajo. El 79,20 por 100 de las empresas inscritas pertenece al sector servicios, mientras la industria y la construcción mantienen un peso reducido y la agricultura resulta ya claramente secundaria dentro del espacio urbano.
La comparación con la provincia pone de manifiesto un contraste muy nítido: mientras el conjunto provincial mantiene un fuerte componente agrario, Jaén capital se configura como una economía claramente urbana y de servicios. Este perfil le aporta cierta estabilidad, pero al mismo tiempo limita su diversificación y reduce su capacidad para generar empleo de mayor valor añadido.
El papel del Área Metropolitana de Jaén debe subrayarse como uno de los principales activos estratégicos del territorio. Buena parte de la industria y de la construcción provincial se concentra en ese espacio funcional, lo que confirma que la capacidad productiva del entorno de la capital es clave para cualquier estrategia seria de desarrollo económico y reequilibrio sectorial.
La siniestralidad laboral, finalmente, introduce una llamada de atención cualitativa. Aunque el volumen total de accidentes en Jaén capital resulta coherente con su peso provincial, la ciudad concentra una proporción muy alta de los accidentes graves, lo que obliga a reforzar la mirada preventiva.
Además, la siniestralidad urbana reproduce con claridad el patrón económico de la ciudad: el sector servicios absorbe la mayor parte de los accidentes laborales. Esto confirma que la prevención en Jaén capital no debe centrarse solo en sectores tradicionalmente considerados de riesgo, sino también en actividades terciarias donde predominan riesgos menos visibles, pero muy frecuentes y relevantes.
En conjunto, el panorama del primer trimestre de 2026 muestra una ciudad que mejora en empleo, reduce con fuerza el desempleo y sostiene su base empresarial, pero que sigue arrastrando limitaciones estructurales muy definidas: exceso de temporalidad, fuerte terciarización, debilidad del autoempleo dinámico, insuficiente base industrial y persistencia de desequilibrios de género.