Pablo Tito protagoniza en Úbeda la tradicional cochura en su horno árabe

El maestro artesano realiza durante 24 horas la cocción en su histórico horno del alfar y museo "Paco Tito, Memoria de lo cotidiano"

 Pablo Tito protagoniza en Úbeda la tradicional cochura en su horno árabe

Foto: EXTRA JAÉN

Los delegados territoriales de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, Ana Mata, y de Economía y Hacienda, Javier Calvente, han asistido en Úbeda a la cochura que el maestro artesano Pablo Tito

El maestro artesano Pablo Tito ha vuelto a convertir su alfar en Úbeda en el escenario de uno de los rituales más singulares de la alfarería tradicional: la cochura de piezas en su centenario horno árabe. El proceso, que se prolonga durante 24 horas ininterrumpidas, se ha desarrollado en el alfar y museo alfar y museo 'Paco Tito, Memoria de lo cotidiano', un espacio dedicado a preservar y difundir la tradición cerámica familiar.

La jornada ha coincidido además con el 117 aniversario del nacimiento del conocido como ‘Abuelo Tito’, figura clave en la historia de esta saga de artesanos del barro. La cochura, realizada con biomasa, es un proceso artesanal de gran belleza y complejidad en el que el horno alcanza temperaturas cercanas a los mil grados centígrados, siguiendo técnicas transmitidas de generación en generación.

Este acto supone uno de los momentos más destacados del calendario del alfar, ya que permite observar en directo el trabajo y la destreza necesarios para culminar el proceso creativo de la cerámica tradicional. Durante horas, el fuego, el aire y la experiencia del maestro artesano se combinan para transformar las piezas moldeadas en torno en objetos únicos.



La cochura de Pablo Tito se ha consolidado con el paso del tiempo como un auténtico espectáculo artesanal que atrae a visitantes y amantes de la cerámica hasta Úbeda, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Se trata, además, de una de las escasas muestras de este legado que continúan realizándose de forma activa en España.

Barro, agua, torno y manos expertas han dado forma previamente a las piezas que ahora, con el calor del horno árabe, completan su transformación en obras de artesanía. La actividad simboliza la continuidad de una tradición familiar que ya suma tres generaciones dedicadas al oficio, para quienes el barro sigue siendo parte esencial de su vida y de la identidad cultural de la ciudad.