El terremoto de Granada reabre el caso jiennense de enjambres sísmicos

El enjambre sísmico de Granada recuerda al de Torreperogil, Sabiote y Úbeda entre 2012 y 2013, con más de mil movimientos registrados

 El terremoto de Granada reabre el caso jiennense de enjambres sísmicos

Foto: IGN

Nuevos terremotos en Granada.

La tierra ha vuelto a temblar hoy en Granada y se ha notado de nuevo en Jaén y el resto de Andalucía oriental. El pasado 15 de agosto un terremoto de magnitud 4,8, con epicentro en Alhendín (Granada), sacudió la capital granadina y todas las provincias andaluzas salvo Cádiz y Huelva, dejando más de cuatrocientas incidencias atendidas por los servicios de emergencia y una cifra de réplicas que, en cuestión de horas, ya superaba el centenar. Hoy, a las 10,37 horas se ha vuelto a producir otro terremoto en Granada que se ha dejado notar también en Jaén y en el resto de Andalucía oriental.

La medición del Instituto Geográfico Nacional (IGN), indica que se ha tratado de un movimiento sísmico superficial, de magnitud de 4,7 con epicentro en Gójar, en el que sería el segundo terremoto más intenso desde el comienzo del enjambra sísmico que comenzó el pasado viernes 14 y que registró el mayor seísmo, de 4,8 en la madrugada del sábado 15 de agosto con epicentro en Alhendín.



La provincia de Jaén conoce bien estos episodios de enjambres sísmicos porque los vivió hace algo más de una década. Entre octubre de 2012 y los meses siguientes, la zona de Torreperogil, Sabiote y Úbeda soportó un enjambre sísmico de baja magnitud pero extraordinaria persistencia: se contabilizaron más de mil terremotos, con magnitudes que oscilaron entre 1,5 y 3,8 grados en la escala de Richter. Ningún seísmo aislado fue especialmente destructivo, pero la repetición incesante de los temblores provocó un gran debate e inquietud social.

El enjambre sísmico jiennense

En su día, la comunidad científica manejó dos hipótesis principales para explicar el enjambre jiennense. La primera apuntaba a la existencia de microfallas en capas profundas de la corteza terrestre, cuyo movimiento se transmitiría a los estratos superiores. La segunda, más discutida, relacionaba la actividad sísmica con la presión ejercida por las aguas pluviales y, en particular, con las fuertes oscilaciones de nivel del embalse de Giribaile, próximo a los epicentros, que llegó a pasar del 70% al 20% de su capacidad y, poco después, del 20% al 85% en apenas seis meses.

El caso granadino, sin embargo, parece obedecer a una lógica distinta. Según han manifestado expertos en diferentes medios de comunicación, el terremoto de Alhendín no corresponde al mismo tipo de enjambre sísmico que vivió también Granada en 2021, ni afecta a la falla de Santa Fe y Atarfe, protagonista de aquella crisis. Los técnicos continúan analizando los datos para identificar con precisión la falla responsable del temblor del 15 de agosto, en una región (Cordillera Bética) que se cuenta entre las de mayor actividad sísmica de la península ibérica.

Una región acostumbrada a temblar

Lo cierto es que ni Jaén ni Granada son ajenas a este tipo de crisis. La provincia jienense cuenta con un catálogo sísmico que se remonta a los terremotos históricos de mayor intensidad registrados en España, y desde 2022 la Universidad de Jaén mantiene un seguimiento continuado de los movimientos de tierra en su territorio. Entre esos antecedentes destaca el conocido como terremoto de Alcaudete, ocurrido el 19 de mayo de 1951 con epicentro al norte de Castillo de Locubín: alcanzó una magnitud de 5,3 y una intensidad de VIII, dañó torreones de la fortaleza de la Mota y derribó parte de la torre de la iglesia de San Antón. Aquel seísmo no fue un episodio aislado, sino el más intenso de una serie que, entre marzo y septiembre de 1951 (Andujar, Bailén y Linares), sumó más de noventa terremotos en la provincia.

El sismo de Albolote-Atarfe del 19 de abril de 1956 es otro de los más importantes del siglo XX en España y se enmarca dentro de los terremotos destructores junto a del 16 de junio de 1910 en Adra, los granadinos de 1911 (Atarfe, Pinos Puente, el Jau, Láchar, Huetor Tajar y Granada), el de 5 de julio de 1930 en Montilla, el de 5 de marzo de 1932 en Vícar (Almería), los de la provincia de Jaén de 1951 ya mencionados y el del 9 de junio de 1964 en Galera y Orce.

La coincidencia geográfica y geológica entre ambas provincias, unidas por el mismo sistema de fallas béticas que atraviesa el sureste peninsular, explica que cada nuevo episodio sísmico en la región reabra, en Jaén y toda Andalucía Oriental el debate sobre los enjambres sísmicos.