Jabalcuz, radiografía del desprecio patrimonial y turístico a Jaén

El siglo XXI sigue cayendo como una losa sobre las termas de Jabalcuz con promesas que nunca llegan y proyectos inconclusos

Si hay un paraje unido sentimentalmente a la memoria de los jiennenses ese es Jabalcuz. A poco menos de seis kilómetros del centro de Jaén, en las faldas de la sierra de Jabalcuz, emerge ruinoso uno de los enclaves más evocadores y olvidados del patrimonio jiennense: las Termas de Jabalcuz. Hoy, entre muros deteriorados y jardines que aún conservan ecos de otro tiempo, se dibuja la historia de un lugar que fue sinónimo de salud, ocio y prestigio social, y que es metáfora y una nítida radiografía del desprecio patrimonial y turístico a la capital jiennense con recurrente de promesas políticas y proyectos inconclusos.

Las primeras referencias documentadas de las aguas termales de Jabalcuz se remontan a finales del siglo XVI, concretamente al año 1594. Desde entonces, su aprovechamiento fue creciendo progresivamente. Ya en el siglo XVII existían instalaciones rudimentarias, y en el siglo XVIII se impulsaron mejoras significativas, como la construcción de un camino que conectaba el enclave con la ciudad de Jaén, facilitando el acceso a visitantes y enfermos.



En 1781 el Consistorio decidió unirlos a la ciudad de Jaén mediante un camino carretero que supondría el inicio de diversas actuaciones por parte de los cabildos municipal y catedralicio.

El verdadero impulso llegó en el siglo XIX. En 1846, las aguas fueron declaradas de utilidad pública por sus propiedades terapéuticas —especialmente para dolencias reumáticas y ginecológicas—, lo que consolidó a Jabalcuz como un destino de referencia en el incipiente turismo de salud.

A partir de entonces, el lugar comenzó a transformarse en un complejo más estructurado: casas para bañistas, espacios de descanso, una pequeña ermita e incluso zonas ajardinadas. Este desarrollo fue impulsado tanto por el Ayuntamiento como por figuras destacadas como el deán Martínez de Mazas, que promovió la urbanización del entorno. El deán ordenó la construcción de una plazoleta con casas para los bañistas y una ermita dedicada a los Santos Cosme y Damián

La época dorada: entre el ocio y la vida social

El periodo de máximo esplendor de las Termas de Jabalcuz se sitúa entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Durante estas décadas, el balneario no solo cumplía una función sanitaria, sino que se convirtió en un auténtico centro de vida social para la burguesía local y visitantes de otras provincias.


Acudir a Jabalcuz era, además de una práctica terapéutica, una experiencia social. Paseos por los jardines, tertulias, encuentros estivales y una incipiente actividad turística configuraban un ambiente que hoy resulta difícil imaginar al contemplar su estado actual.

En 1925, los jardines fueron rediseñados por el prestigioso paisajista Cecilio Rodríguez —autor también de la Rosaleda del Retiro en Madrid—, lo que reforzó el carácter estético y recreativo del enclave.


Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX comenzó un lento declive. La pérdida de popularidad de los balnearios tradicionales, junto con la falta de inversión y mantenimiento, condujo al progresivo abandono de las instalaciones.

Intentos de recuperación

En 2008 la Junta de Andalucía adquirió el conjunto por alrededor de un millón de euros e inició el proceso para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), una figura de protección que se formalizó ese mismo año.

En 2009 el conjunto fue cedido al Ayuntamiento de Jaén por un periodo de 50 años para su rehabilitación. Sin embargo en 2013, con el PP y José Enrique Fernández de Moya en la Alcaldía, el gobierno municipal decidió devolver la titularidad a la Junta de Andalucía, lo que supuso un punto de inflexión y, en la práctica, un freno a cualquier iniciativa en marcha.

En 2010 se presentó un proyecto para transformar el espacio en un gran complejo turístico que incluiría incluso un “museo del agua”, con participación pública y privada. Sin embargo, como ocurriría en otras ocasiones, la iniciativa no llegó a materializarse.

Entre 2015 y 2016 se realizaron algunas actuaciones puntuales, con una inversión cercana al medio millón de euros destinada principalmente a la consolidación estructural del edificio principal y mejoras en el entorno. Pero tras estas intervenciones, el proyecto volvió a quedar en suspenso.


Durante los años siguientes, las termas se convirtieron en símbolo de abandono y en foco de reivindicación ciudadana. Plataformas vecinales denunciaron el deterioro del recinto, el acceso ilegal de visitantes y los riesgos derivados de su estado ruinoso.

En 2021 el Ayuntamiento solicitó la reversión del espacio junto con un plan de inversiones que garantizara su rehabilitación. Posteriormente, en 2024 y 2025, se insistió en la necesidad de un estudio de viabilidad que definiera el modelo de intervención y gestión.

Hace unas semanas el alcalde de Jaén, Julio Millán, ha solicitado nuevamente a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente el estudio de viabilidad encargado por la Junta de Andalucía sobre la recuperación y puesta en valor de las Termas de Jabalcuz y de su entorno. Además, el primer edil solicita conocer las líneas de actuación previstas por el Gobierno andaluz para intervenir en este conjunto.

El estudio que reclama el alcalde, y que ha sido realizado por una empresa, fue anunciado como el primer paso para abordar la intervención en este conjunto declarado bien de interés cultural (BIC) y que actualmente está adscrito a la Junta de Andalucía.

Fue en julio de 2024 cuando el entonces consejero de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul y de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, se comprometió con el entonces alcalde de Jaén, Agustín González (PP), a realizar de manera "inminente" un estudio que está en manos de la Consejería desde diciembre de 2024 y que estudia desde entonces, según se han indicado en varias ocasiones desde la Junta de Andalucía.

En abril de 2025 el alcalde de Jaén ya remitió una primera carta pidiendo este informe. Ahora, un año más tarde, Millán ha remitido una segunda carta a la Consejería indicando que en el pleno municipal del pasado de marzo se aprobó una moción resolutiva por parte de los grupos políticos PSOE y Jaén Merece Más en la que se instaba a la Junta de Andalucía a "la presentación inmediata" del estudio de viabilidad para la recuperación de las Termas, así como a la rehabilitación y puesta en valor de las mismas y su zona aledaña, debido a "la consabida importancia que dicho paraje tiene para el imaginario de la ciudad".


Hoy, las Termas de Jabalcuz siguen siendo un espacio de enorme potencial. Su valor histórico, su entorno natural y su proximidad a la capital las convierten en un recurso estratégico para el turismo cultural y de naturaleza en Jaén.

Mientras llega su recuperación y explotación, entre ruinas y vegetación, el agua brota y recuerda que bajo el abandono actual pervive la memoria de un lugar que fue, durante décadas, uno de los corazones sociales y terapéuticos de Jaén.