Marroquíes Bajos se queda sin excavaciones este verano
El Ayuntamiento de Jaén ha anunciado que no habrá campo de voluntariado para poder priorizar otras actuaciones en la ciudad
Foto: AYUNTAMIENTO DE JAÉN
Campo de voluntariado otro verano.
El Ayuntamiento de Jaén ha anunciado que este verano no se desarrollarán excavaciones arqueológicas en la parcela C de Marroquíes Bajos, dentro del campo de voluntariado, para poder prorizar otras actuaciones en la ciudad.
La concejala del Patronato de Cultura, María Espejo, ha explicado que esta decisión se ha adoptado por no poder garantizarse en este momento la dirección presencial requerida por la normativa y por los criterios técnicos de autorización de este tipo de intervenciones.
Las primeras excavaciones en esta parcela por parte del Ayuntamiento se remontan a 2020 y supusieron retomar estos trabajos en la zona casi 20 años después de las últimas intervenciones en la misma.
Se trata de una parcela de 8.000 metros cuadrados en la que los expertos coinciden en destacar que se concentran los grandes vestigios de la historia de Jaén en los últimos 5.000 años.
Espejo ha explicado que "no se trata de una renuncia al trabajo en Marroquíes Bajos, sino de una decisión técnica y responsable para garantizar que cada intervención arqueológica cuente con la dirección, supervisión y control que exige la ley".
La concejala ha añadido que "abrir una excavación sin disponer de la presencia efectiva del personal técnico responsable no sería compatible con el rigor que debe presidir cualquier actuación sobre el patrimonio histórico".
Esta decisión va a permitir, según Espejo, priorizar los recursos técnicos disponibles en la protección de los Baños del Naranjo y la intervención en la villa romana de Los Robles, proyectos en los que se va a centrar la actividad arqueológica municipal porque "presentan mayor urgencia desde el punto de vista de la conservación".
De esta forma, el Patronato Municipal de Cultura, Turismo, Fiestas y Patrimonio Histórico va a llevar a cabo una actuación urgente de conservación preventiva de los Baños del Naranjo, una intervención considerada "prioritaria" ante el estado de deterioro que presenta este espacio patrimonial tras los últimos episodios de lluvias y temporales.
La actuación estará dirigida y supervisada por la arqueóloga del Patronato de Cultura, Mari Carmen Pérez, y tendrá como objetivo principal frenar los daños detectados en distintos elementos constructivos del inmueble, especialmente en zonas donde los ladrillos presentan procesos de pulverización, así como en puntos afectados por goteras y filtraciones que pueden comprometer la adecuada conservación del conjunto.
La concejala del Patronato de Cultura, María Espejo, ha destacado que los Baños del Naranjo "forman parte del patrimonio histórico más singular de la ciudad y requieren una intervención responsable, rigurosa y técnicamente controlada para garantizar su conservación".
En este sentido, ha subrayado que "la prioridad del Patronato es intervenir allí donde el patrimonio presenta una situación más delicada, evitando que los daños avancen y asegurando que cualquier actuación se realice con todas las garantías".
Esta intervención se suma a otro proyecto arqueológico de especial relevancia que desarrolla actualmente el Patronato de Cultura, como es el proceso de conservación y mantenimiento de los restos arqueológicos de la almazara de la villa romana del Cortijo de los Robles, cuya dirección recae en Juan Luis Martínez, arqueólogo adscrito al Ayuntamiento de Jaén.
Espejo ha incidido en que se trata de dos actuaciones "de envergadura y de carácter urgente", ambas vinculadas a la protección directa de bienes patrimoniales que requieren seguimiento técnico especializado y presencia efectiva durante su ejecución".
Por último, la edil ha recordado que la normativa andaluza en materia de patrimonio histórico y actividades arqueológicas exige que la dirección de este tipo de intervenciones se ejerza de manera presencial durante la ejecución efectiva de los trabajos.
Esta obligación, recogida en la Ley 4/2026, de 24 de marzo, de Patrimonio Cultural de Andalucía, y en el Reglamento de Actividades Arqueológicas, responde a la necesidad de garantizar una supervisión continua, una correcta toma de decisiones técnicas y la protección adecuada de los restos arqueológicos.