El trastorno bipolar podría afectar del 1 al 3% de la población
Aunque sus formas más graves son menos frecuentes, su impacto en la calidad de vida de los pacientes puede ser significativo si no se aborda de forma adecuada
Foto: QUIRÓNSALUD
El jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Quirónsalud Córdoba y del Centro Médico Quirónsalud Jaén, José Ángel Alcalá
Cambios intensos en el estado de ánimo que alternan entre la euforia y la tristeza profunda definen el trastorno bipolar, una enfermedad mental compleja que podría afectar a entre un 1 al 3% de la población a lo largo de su vida. Aunque sus formas más graves son menos frecuentes, su impacto en la calidad de vida de los pacientes puede ser significativo si no se aborda de forma adecuada, según afirma el jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Quirónsalud Córdoba y del Centro Médico Quirónsalud Jaén, José Ángel Alcalá,.
El doctor Alcalá explica, con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, que se celebra el próximo lunes, que se trata de una patología "crónica, con tendencia a la recurrencia, que influye de manera directa en la esfera personal, social y laboral". Lejos de ser una alteración puntual del ánimo, esta enfermedad se manifiesta a través de episodios diferenciados. Por un lado, las fases de manía pueden cursar con energía excesiva, impulsividad, irritabilidad o una percepción exagerada de las propias capacidades. Por otro, los episodios depresivos conllevan apatía, pérdida de interés, sensación de vacío, alteraciones del sueño y, en los casos más graves, ideas autolíticas. En determinadas situaciones, ambos polos pueden ir acompañados de síntomas psicóticos.
Uno de los retos principales es su identificación. Tal y como indica el especialista, el diagnóstico no siempre es inmediato y requiere una valoración clínica detallada, en ocasiones apoyada por el entorno familiar. "Hay síntomas que pueden pasar desapercibidos o incluso interpretarse como rasgos positivos, lo que retrasa la detección", apunta.
La evidencia científica señala que el trastorno bipolar suele debutar en etapas concretas de la vida. Una de ellas se sitúa en la adolescencia tardía y la juventud temprana, mientras que otra franja relevante corresponde a la edad adulta, especialmente entre los 25 y los 30 años. A partir de los 50, su aparición es menos habitual, salvo en situaciones vinculadas a otras patologías o tratamientos médicos.
También se observan diferencias entre hombres y mujeres. Mientras que ellas presentan con mayor frecuencia episodios depresivos y una evolución más recurrente, ellos tienden a iniciar la enfermedad a edades más tempranas.
Factores que pueden influir en su desarrollo
Aunque la predisposición genética desempeña un papel importante, no actúa de forma aislada. Factores como el estrés mantenido, las dificultades económicas o familiares, los problemas psicológicos, las alteraciones del sueño o el consumo de alcohol y otras sustancias pueden favorecer tanto la aparición como las recaídas.
En este sentido, el abordaje debe ser integral. El tratamiento farmacológico, basado en estabilizadores del ánimo y antipsicóticos, se combina con intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación y el apoyo familiar, claves para mejorar la adherencia y la evolución del paciente.
Además, es frecuente la coexistencia con otros trastornos, especialmente ansiedad o adicciones, así como con enfermedades médicas como hipertensión, alteraciones tiroideas u obesidad, lo que hace aún más necesario un seguimiento continuado y multidisciplinar.