Mear en la calle no es un hecho aislado

Crecen un 129 por ciento los expedientes de la Policía Local por orinar en la vía pública, pasando de 48 a 110 sanciones en el pasado año

 Mear en la calle no es un hecho aislado

Foto: POLICÍA LOCAL DE JAÉN (ARCHIVO)

Foto de la Policía Local de Jaén de un joven orinando en la iglesia de San Ildefonso.

El ocio nocturno y la proliferación de ‘botellones’ improvisados en la vía pública va en aumento en los últimos años y con ello, el incremento de los expedientes y sanciones. Según la memoria realizada por la Policía Local de Jaén el año pasado se produjo un incremento del 129 por ciento en sanciones por mear en la calle, pasando de los 48 expedientes de 2024 a los 111 de 2025.

El número de actas registradas por beber en la vía pública también ha crecido, en este caso, un 22 por ciento, ya que se ha pasado de las 163 actas a las 200 en el mismo periodo.



Además, según la memoria, el año pasado se registraron 18 casos de menores de edad bebiendo en la calle, cuando en 2024 la Policía Local no recogió ningún caso.


Estos datos, además de reflejar un comportamiento poco cívico de parte de la población y preocupante en el caso del consumo de alcohol de menores, son consecuencia, también, sobre todo en esta última cuestión, de un mayor celo por parte de la Policía Local por detectar una práctica cada vez más habitual y constatable dentro del ocio en la ciudad.

Tres veces más coches abandonados

Otro de los crecimientos más acusados que afecta al civismo es el de los coches abandonados. El año pasado se incrementaron en un 91 por ciento, pasando de los 26 vehículos de 2024 a los 74 de 2025.


Por todo ello, el informe identifica la higiene urbana y el ocio nocturno como los que requieren con mayor urgencia campañas de concienciación ciudadana, con especial atención a los menores. En el mapa de riesgo elaborado por los analistas del cuerpo, el capítulo de residuos figura como «atención urgente, crisis de protocolo» y el de ocio requiere campañas de concienciación.

Por el contrario, la contaminación acústica aparece en la memoria como el único indicador que mejora: los expedientes por ruido bajaron de 72 a 65, un descenso del 10%. Más revelador aún resulta el desplome de las alegaciones presentadas contra estas sanciones, que cayeron un 78%, de 28 a solo 6. El informe interpreta este dato como señal de expedientes más sólidos e intervenciones policiales más concluyentes.