¿Qué tienen en común Jabalcuz y los Alpes? Adiós al mito del volcán
Durante décadas se ha repetido que Jabalcuz es un antiguo volcán, pero la geología desmiente este mito y explica su relación con los Alpes
Imagen de archivo del monte de Jabalcuz nevado
Pocas creencias están tan extendidas en Jaén como la de que Jabalcuz es un volcán extinto. Su perfil cónico y la existencia de aguas termales en sus laderas han alimentado un mito que sigue muy presente en el imaginario popular. Sin embargo, la ciencia desmonta por completo esa teoría. Lejos de tener un origen volcánico, Jabalcuz constituye uno de los mejores ejemplos de la riqueza geológica de Jaén y forma parte de la misma historia tectónica que dio lugar a los Alpes.
Así lo explicó el profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén, Luis Miguel Nieto, en unas Jornadas Jahencianas, cuando destacó que la unidad geológica sobre la que se asienta la capital es una de las más singulares de toda la península y constituye un referente para investigadores de distintos países.
De un fondo marino a una montaña
Para entender el origen de Jabalcuz hay que retroceder unos 200 millones de años, hasta finales del Triásico y comienzos del Jurásico. En aquel momento, el territorio que hoy ocupa Jaén estaba completamente cubierto por el mar.
Durante millones de años se fueron acumulando sedimentos carbonatados en ese fondo marino. Con el paso del tiempo, esos depósitos terminaron transformándose en las rocas calizas que hoy constituyen buena parte de Jabalcuz.
Mucho después comenzó el verdadero cambio. El lento desplazamiento de la placa africana hacia el norte provocó su choque con la placa ibérica, un proceso que comprimió los materiales depositados en el antiguo mar y los elevó hasta formar las actuales cordilleras.
La misma historia que los Alpes
Ese episodio geológico es conocido como el plegamiento alpino y fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de la Tierra.
Aunque el nombre pueda llevar a pensar únicamente en los Alpes, este fenómeno afectó a buena parte de la cuenca mediterránea. De él surgieron no solo la gran cordillera centroeuropea, sino también los Pirineos, las cordilleras Béticas y sistemas montañosos como Cazorla, Segura y Las Villas. Jabalcuz forma parte precisamente de esa gran cadena montañosa.
"Estamos al frente de una cordillera, la alpina, que empezó a formarse hace unos 14 millones de años y que continúa en formación", explicaó Luis Miguel Nieto. Es decir, la montaña no nació por una erupción volcánica, sino por el enorme empuje que ejercieron dos continentes durante millones de años.
El profesor recuerdó además que Jabalcuz está compuesto por materiales jurásicos, anteriores incluso al cerro de Santa Catalina, que afloraron durante ese proceso de plegamiento.
El gran karst que esconde Jaén bajo tierra
Pero la singularidad de Jabalcuz no termina en su origen. La montaña constituye además un enorme karst, un tipo de relieve formado por la disolución progresiva de las rocas calizas a causa del agua.
El también profesor de Geología de la Universidad de Jaén, Mario Sánchez Gómez, explicó también en las Jornadas Jahencianas que este fenómeno fue creando durante millones de años un complejo entramado de grietas, galerías, cavidades y acuíferos que convierten al subsuelo jiennense en un auténtico laberinto natural.
Precisamente, esa estructura kárstica explica buena parte de la riqueza hídrica de la ciudad. El agua de lluvia penetra fácilmente en el interior de la montaña, circula por su red de fracturas y termina alimentando numerosos manantiales históricos.
"No se entiende Jaén sin su geología", defendió Sánchez Gómez, quien insistió en la necesidad de divulgar este patrimonio natural por su enorme valor científico, histórico y paisajístico.
El relieve kárstico también ayuda a comprender uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos de la capital: el Raudal de la Magdalena. Según explica Sánchez Gómez, este manantial constituye el desagüe natural del gran sistema hidrogeológico que forma Jabalcuz y buena parte del entorno de la ciudad. Durante siglos, ese complejo acuífero ha garantizado el suministro de agua a Jaén gracias a la capacidad de las rocas calizas para almacenar y conducir enormes cantidades de agua subterránea.
Entonces, ¿fue Jabalcuz un volcán?
La forma de la montaña y la presencia de aguas termales han favorecido durante décadas la falsa creencia de que Jabalcuz fue un volcán. Sin embargo, los geólogos son claros: no existe ninguna evidencia que respalde esa teoría.
Las aguas termales tampoco tienen relación con procesos volcánicos. Se calientan de forma natural durante su recorrido por el subsuelo debido al gradiente geotérmico de la Tierra y emergen posteriormente aprovechando las fracturas de la roca caliza.
Desmontando los grandes mitos de Jaén
En estos tiempos convulsos, apocalípticos y de artillería pesada de bulos que circulan por las redes, es buen momento para revisar algunas de las mentiras, de los ‘mantras’ que la tradición oral mantiene como certezas en Jaén y sus vecinos. El supuesto origen volcánico de Jabalcuz es solo uno de esos relatos que el tiempo ha convertido en certezas.
Próximamente, en EXTRA JAÉN, seguiremos desmontando otros mitos y leyendas muy arraigados en Jaén, para descubrir qué hay de verdad, y qué no, detrás de algunas de las historias más repetidas de la provincia.