Mediodía en la provincia de Jaén

Julio Ruiz

Días oscuros

La opinión de Julio Ruiz


Demasiados días oscuros donde el azul  ha mudado a ceniza. Excesivas jornadas de hiel y fango, con madrugadas de parpados volcados y ojos tristes que se pegan a las fríos cristales en ventanas.



A los días de hierro y muerte en Adamuz,  sin dar tiempo a que el corazón se recomponga, han seguido otros donde el viento y la lluvia han sacudido sin medida nuestra tierra hasta convertirse en tragedia.

Llueve en esta provincia de castillos sobre las milenarias "piedras lunares" que pisó Miguel Hernández. Llueve sobre los pueblos gastados que alzan un grito de socorro. Llueve sobre la tierra que no puede absorber más, en la que olivos agotados aguantan la respiración para no ser devorados. Llueve sobre los colmados embalses y pantanos, que expulsan miedo.

No hay música, ni palabras. La gente no camina huye. La vida cotidiana se colapsa para moverse en círculo, pintando escenas de angustia en personas, que sin conocerse, cruzan miradas estableciendo un volcán de confesiones.

Estos días demuestran, que la lluvia no siempre es el pincel que da color a los campos, ni el regalo del cielo que nos da vida, ni el verso que rima el poeta. También es fiereza y catástrofe cuando se arma de tormenta, para recordarnos lo pequeños que somos cada vez que la naturaleza enseña sus garras.

Las lluvias cesarán. Las aguas retomarán su cauce. El miedo se tornará esperanza. Pero el dolor, la preocupación y la angustia, de un Jaén que llora, de una Andalucía que llora, durará por mucho tiempo. Por esta razón los responsables políticos de las administraciones, que han estado eficaces para evitar daños mayores, deben pensar deprisa en actuaciones urgentes que palíen tanto desastre.