El Expositor: Farmear aura en el PSOE provinciano

Crónica política de la semana de Manuel Expósito Moreno

 El Expositor: Farmear aura en el PSOE provinciano

Foto: EXTRA JAÉN

Julio Millán y Carlos Alberca.

En nuestro lenguaje diario hay un grupo de palabras prohibidas a cuya mágica ambigüedad confiamos la expresión de las más brutales de nuestras emisiones y reacciones, sostenía Octavio Paz en ‘El laberinto de la soledad’. (…) Son las malas palabras, único lenguaje vivo en un mundo de vocablos anémicos, al decir, sobre todo ahora, de la masa adolescente de la generación Z (Sumidos en la misma inercia, los mayores de la generación Alfa les pisan los talones). El maestro mexicano resaltaba la más frecuente y socorrida expresión de esta categoría en su país: ¡Hijos de la chingada! (o, para enfatizar en mayor medida, de la gran chingada). Es el ‘Hijo de puta’, salvada la distancia transatlántica, con que cualquier coro antisanchista completa, hoy por hoy, su mención procaz, ya sea en concentración callejera o boda postconciliar, al actual presidente del Gobierno. A la postre, lo único importante, sea a través de vídeo de TikTok o meme, es farmear aura, esto es, reforzar carisma y ganar prestigio entre los iguales hasta converger, cómplices, en un ‘six-seven’ que, aquí, en España, gracias al papel militante de creadores de contenido y pioneros de viodeojuegos que tributan en Andorra, concomita a cara descubierta con la ultraderecha. Por ahí empezó a perder agua, no hace tanto, sin que se coscaran del traspaso sus más cotizados gurús, esta suerte de Titanic del PSOE cuyo futuro inmediato vislumbra toda la caterva de tertulianos que acaba de estrenar temporada en las tribunas mediáticas de la Villa y Corte. Ante tamaño desgarro panorámico, la celebración de unas primarias en cualquier agrupación local de ciudad de más de 20.000 habitantes de la provincia de Jaén se antoja pasatiempo de mamandurrias. No sé si me explico. Vayamos al grano. Primarias. Repitan conmigo, primarias, en mayúsculas, las mejores PRIMARIAS donde se gobierna son las que no se celebran. ¿Queda claro? Que se lleven a cabo en capitales donde no se gobierna, ni se tienen expectativas demoscópicas reales de hacerlo tras el 23M, caso de Córdoba (hasta 3 aspirantes a riesgo de multiplicarse por cero a las primeras de cambio, cada cual de su padre Planas, de su madre Ambrosio o de la puñetera base que los parió en la Agrupación Sur), no puede compararse con el espectáculo peripatético que ha supuesto en la ciudad de Jaén (única capital andaluza con alcaldía socialista) la inopinada irrupción de un precandidato, Carlos Alberca, carne de su carne, miembro del equipo de Gobierno, dispuesto a negar el pan y la sal (“Mostrar un rechazo absoluto, un desprecio profundo o retirar por completo la confianza y la ayuda a una persona”, en su significado mondo y lirondo, coloquial y corriente) al hasta la fecha líder indiscutible, Julio Millán. Eso no se le ocurre, tal y como está el patio en las alturas, arguye el común de la militancia pueblerina, ni al que asó la manteca. Pero ha ocurrido, con luz y taquígrafos, y hoy, pese a que el miércoles, 16, a las 12 del mediodía, a la hora de la verdad, se frustrara su consumación, es decir, que Alberca rectificara dando un paso atrás, como jura y perjura que propiciará la dirección provincial del partido, según lo expresado por su secretario general, Juan Latorre, en el comité provincial de Martos del pasado martes, 8, lo innegable es que una vía de agua de esta magnitud pone en la picota el rumbo y la estabilidad de la nave a falta de poco más de 8 meses para las elecciones municipales. Una torpeza procedimental morrocotuda, desde luego.

Bien es cierto que Millán y Alberca, como la mayor parte del grupo municipal socialista de la capital, compartieron apoyo a Ángeles Férriz en su confrontación en primarias por la secretaría provincial del PSOE de Jaén contra el adalid de la renovación tranquila, del continuismo reyista, Juan Latorre. Pero no debe olvidarse que solo en esa tesitura dejaron de coincidir en lo sustancial dos amigos inseparables como los concejales Carlos Alberca y Nines Díaz (De erigirse en el apoyo capitalino más significativo de Latorre a su proyección en puesto de salida en la candidatura al Parlamento de Andalucía apenas medió su paso adelante). Una unidad de acción orgánica, o unidad de destino en lo universal, con la que concuerdan a pie juntillas sus respectivas parejas, correligionarias a carta cabal, adscritas ambas a la nómina de la Diputación, Isabel Cano -renunció recientemente a su acta de concejala, incorporándose por bolsa y examen a un puesto eventual en la institución provincial- y Fran Rosa -asentado por méritos y capacidad en la plantilla diputacional, tiempo ha, por más que haya sido promocionado hace muy poco al puesto de coordinador del servicio provincial de prevención, extinción de incendios y salvamento). La flor de la canícula de mediados de agosto ya barruntaba meneo en unas hipotéticas primarias del PSOE capitalino. Se produjeron filtraciones interesadas en esa dirección a determinados periodistas que así lo atestiguaron sin dolerles prendas. Fue este aviso a navegantes el que alentó a Julio Millán a tomar el camino de en medio reclamando para sí primarias a cualquier precio. Sí o sí. De este modo, no hay mal que por bien no venga, de alzarse con el triunfo, de salirse con la suya, tendría manos libres para recomponer el equipo, desfacer entuertos y prescindir de compañeros que, como el quinto teniente de alcalde, llevan varios meses sin dirigirle la palabra fuera del ámbito estricto de las reuniones del grupo municipal. Juan Latorre, líder en el partido, presidente de la Diputación, aseguraba en el cónclave marteño que él era el primer sorprendido con la precandidatura de Alberca. Aun siendo, éste, el, el aspirante, el precandidato, miembro de la ejecutiva regional, la lideresa María Jesús Montero, al pronunciarse públicamente a favor de la continuidad de Julio Millán en el cartel electoral, reconocía su asombro al no haber tenido información previa alguna sobre el paso que iba a dar su secretario de Deporte y Ocio. “P’habernos matao”, proclamaría, guasón, cualquier youtuber ramplón. La mañana de este viernes, 11, en el Palacio de San Francisco, convocados por el jefe, bisbisean, se produjo, al fin, el primer reencuentro forzado entre los dirimentes, Julio y Carlos. Que, con la deportividad que caracteriza al atleta Alberca, después del ruido y el toque de atención, aceptase éste pasar olímpicamente del tema, no restaría un ápice de gravedad a la zapatiesta.



Las primarias enredan, y se enredan, por definición. En la agrupación local de Jaén, los 556 militantes con derecho a voto (juventudes incluidas), obliga a reunir entre 83 y 84 avales para alcanzar el 15 por ciento preceptivo. Julio asegura tenerlos ya abrochados y Carlos, por lo bajinis, también (Entre quienes los recaban para él, algún destacado miembro de Izquierda Socialista con nómina en la Casa Grande). Llevadas las cosas hasta este indeseable extremo, no hay directriz expresa al respecto, desmintiendo una rumorología propia de mentes calenturientas, repiten hasta la saciedad desde el staff conjunto de Hurtado/San Francisco. No, no, no era eso. Carlos Alberca habría actuado, motu proprio, sin inducción que valga. Créanlo, versión oficial. ¿Que, quizá, el interfecto quiso ser más papista que el Papa? Quién sabe a estas alturas del destrozo qué fue primero. En Linares, sobre un total de 208 inscritos con derecho a voto, Javier Perales, con sentido de antelación, se garantiza 126 apoyos; mientras Ana Cobo, arropada por quien fuera mano derecha de Perales, el farmacéutico y ex concejal Javier Palacios, persevera, en pos del objetivo (Cuentan que Dani Campos, damnificado singular, altivo verso suelto, asimismo, colabora decididamente con la precandidatura de Cobo). Atrapadas en un embrollo identitario, las primarias en Alcalá La Real, empero, se aplazan al 23-26 de octubre. El alcaldable no será -por descontado- el notable Felipe López, que, en tiempos especialmente adversos, se avino, no obstante, a tirar del carro orgánico desde la secretaría general para impulsar aquella candidatura a la alcaldía de Elena Víboras que fracasó estrepitosamente en las urnas en 2023. La opción que validaría el consenso no sería la encarnada por la diputada provincial Inés Arco, a la sazón vicesecretaria general. Ni siquiera el portavoz municipal, pedáneo de La Rábita, José Antonio Conde. Tampoco cuajó la recuperación postrera, después de una esperpéntica operación de dimisiones en cadena en el mandato municipal anterior, de Juan Ángel Pérez Arjona. Carlos Hinojosa, adjunto del líder provincial, y Cristóbal Cano, mandamás de UPA federal, comentan, dirigen el gabinete de evaluación de idoneidad del alcaldable de una agrupación donde abunda la dirigencia ilustre y languidece la savia nueva. ¿Otro conejo de la chistera? Compás de espera. Y Juan Latorre, aun ocupando ya la presidencia de la Diputación, en esta coyuntura incierta, cuentan, no copiará el modelo de sus antecesores, Paco Reyes y Felipe López, agazapado de ‘2’ o ‘3’ en el listado municipal de su pueblo, sino que volverá a ser el candidato en Arjona a la reelección como alcalde. Quien tuvo, retuvo. Y, por si acaso, guardó para el invierno.