Isabel Azañón, posando en Santiago con Feijóo y el resto de alcaldables andaluces.
Un 18 de julio, 90 años más tarde, Inglaterra y Francia, adalides de la no intervención, jugaron un partido de consolación sin defensas, porque no hay peor defensa que un buen ataque, a la mayor gloria de un mundo globalizado donde, aunque haya caído la verja de Gibraltar, hay más fronteras y más Trump(s) que nunca. Un 18 de julio, fatigoso y desmemoriado, Aitana congregaba aquí, muy cerca, en Úbeda, a 13.000 fans al objeto de emocionarles con un ‘Cuarto Azul’, vulnerable y sutil, que nada tiene que ver con los cuartos de la Legión ni con el azul mahón de Falange Española de las JONS. Un 18 de julio, antesala de esa gran final que unió a las Españas bullangueras bajo la desinhibida bandera del amor propio que más enardece y menos cuesta. ¡Qué final! España contra España. La España censal y la España virtual. Autóctonos y asimilados. Nietos, casi todos de análogo afán de revancha. ¡Qué emotivo reencuentro entre Lamine(s) y Messi(s), la España actual, plural y multiétnica, y la Argentina que acogió al terminar el enfrentamiento fratricida entre españoles a infinidad de compatriotas que tuvieron que huir para salvar el cuello! “Españoles con futuro y españoles que por serlo, aunque encarnan lo pasado, no pueden darlo por bueno”, aventaba Gabriel Celaya cuando el vigoroso espíritu del 18 de julio, en el intramuros del franquismo, forzaba a infinidad de seres a un pavoroso silencio, al autocontrol y a la represión de sí mismos. Una realidad fidedigna que, transcurrido medio siglo desde el horrendo espectáculo de la muerte en diferido del sátrapa en la cama, hoy podemos afirmar, sin temores ni medidas, que los hechos se falsean impúdicamente para que las nuevas generaciones consuman posverdad ilimitada acerca de un periodo trascendental de nuestra contemporaneidad, como que aquella guerra no comenzó en julio del 36 con el golpe de Estado militar y derechista, sino en octubre del 34 a partir del movimiento insurreccional asturiano y la declaración independentista catalana, en aras de manipular a golpes de media verdad y desinformación. Si la Historia puede reescribirse, pues, la distorsión deliberada, por muy fácil que sea de refutar historiográficamente, moldeará a una opinión pública ávida de mentiras emotivas que generen odio y empatía hasta transformar el polvo en lodo. Y para algunos, quizá demasiados, ahí seguimos, 90 años más tarde, en medio del lodazal.
Fue una mañana de cine, un 18 de julio de 2026, ¿te acuerdas?, en la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela, al Este del Edén, Núñez Feijóo tiraba piedras, mientras presentaba a los 54 alcaldables capitalinos de su partido, el PP, de cara al desafío de las elecciones municipales del año que viene. Mirándose el ombligo, el orensano, como no podía ser de otro modo, reparó primeramente en la propia pelusilla de su miña terra galega. Solo gobiernan en 2 -Ferrol y Lugo, y en esta segunda merced a una moción de censura, hace pocos meses, con una tránsfuga del PSOE- de las 7 principales ciudades de la comunidad autónoma. O sea, que lecciones, Alberto, las justas. Feijóo, que no quiere ejercer de “puto amo”, dijo, para así distanciarse del denostado Pedro Sánchez, marcó otros distingos en las horas previas a la gran final del Campeonato del Mundo de Fútbol: "Aquí todos queremos que gane España en el fútbol y, en todo, pero no creáis que todos pueden decir lo mismo", precisando que "hay alcaldes y alcaldesas en España", de partidos con "poder de decisión" en el Gobierno central, “que están deseando que pierda España". Se refería, sin ir más lejos, a Santiago de Compostela, gobernada por el BNG, "socio de ERC y Bildu”, remarcó. Separatistas y antiespañoles. Un soniquete recurrente. El acto solemne de puesta de largo, en familia y en sábado de guardar, de los candidatos de capitales de provincia y ciudades autónomas. Y en eso llegó Isabel…
Lo de la nominación de Isabel Azañón como aspirante popular a la alcaldía de Jaén, quiera reconocerlo el aparato de San Clemente, o no, es, a todas luces, una enmienda a la totalidad respecto al pasado reciente, que todavía, en el pleno del Ayuntamiento, es presente, o cuerpo presente. Requiescat in pace. Enmienda a la totalidad. Para promocionar, no sirve nadie de los que estaban. Mayor declaración implícita de apuesta fallida en 2023 no cabe. El problema del PP jaenita tiene su origen en el descabezamiento de su autonomía provincial en la primera etapa del morenobonillismo. Sin perro que ladrase en la corta distancia, amparado en la legitimidad del dueño del cortijo, 4 años atrás, la autoridad provisionalísima del entonces pope territorial postizo, Juan Bravo, aupó inopinadamente a Agustín González Romo al puesto de alcaldable. Luego, incluso, dieron al candidato cierta capacidad de maniobra a la hora de confeccionar su lista: Mónica Moreno, Francisco Joaquín Martínez Garvín… Hoy, sin embargo, Juanele ya no tenía vela en este entierro y la suerte de la cabecera del cartel electoral capitalino se dirimía entre el ascendiente del que venía siendo el cargo institucional más relevante con denominación de origen en la galaxia de poder del PP-A, la única consejera de Jaén, es decir, Lina García, y el servicial presidente provincial, mensajero diligente de buenas y malas nuevas de Jaén a Sevilla, ida y vuelta, Érik Domínguez. Caída en desgracia la primera al no repetir en el primer Gobierno de Juanma de la legislatura 2026-2030, la aspirante por Jaén fue producto genuino del staff sanclementino. O era la cesante Catalina, con todas las objeciones que cupieran plantearse, propias y ajenas, o la ocurrencia singular de Érik, consecuencia de una supuesta encuesta interna cuyos pormenores nunca se darán a conocer, que resuelve de un plumazo la laberíntica encrucijada de la nominación de un valor sólido en medio de la tierra quemada. Isabel Azañón, discreta y leal militante, ex concejal a carta cabal, solo despierta simpatías entre la militancia. Arriba sin mando en plaza y a expensas de que le tracen el camino y le concreten el acompañamiento. No pasa nada. Toca de oído, pero no desafina. Isabel Azañón Rubio es ya oficialmente la candidata a disputar la alcaldía de Jaén a Julio Millán. Designados los viceconsejeros, entre ellos el paisano Pablo Quesada, en Educación, ciudadano superviviente de la primera hornada del recordado Javier Imbroda, la semana entrante procedería dar a conocer la estructura periférica, empezando por los delegados del Gobierno. Kramer vs. Kramer. El súperdelegado del PP frente/junto/contra el súperdelegado de Vox. Adolfo Molina, en Córdoba, y Ricardo Sánchez, en Sevilla, ambos presidentes provinciales y delegados del Gobierno de la Junta, son espejos, hoy por hoy, en los que se mira Érik Domínguez. La que parece felicitarse, así las cosas, además, es la número 7 en la candidatura del Partido Popular de Jaén al Parlamento de Andalucía, la begijeña María José Carmona. Sea como fuere, su promoción hacia el antiguo hospital de las Cinco Llagas se antoja irrefrenable. Y que viva España y Andalucía libre, manque pierda.