Jaén se vuelca con los reyes en una visita marcada por la historia

Cientos de personas han llenado la plaza de Santa María para recibir a Felipe VI y Letizia en el 1.200 aniversario de la capitalidad

 Jaén se vuelca con los reyes en una visita marcada por la historia

Foto: EUROPA PRESS

Visita de los reyes de España a Jaén con motivo del 1200 aniversario de la capitalidad

La mañana de este martes ha ido llenándose de gente mucho antes de que aparecieran los reyes. Desde alrededor de las diez, la Plaza de Santa María ya se había convertido en una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Bajo el sol templado de marzo, familias enteras, estudiantes, jubilados y curiosos se habían ido acomodando tras las vallas mirando alternativamente hacia la fachada del Ayuntamiento y hacia la imponente silueta de la Catedral de Jaén, que ha presidido la escena como un telón de piedra.

La espera ha tenido algo de romería urbana. Había gente de todas las edades y procedencias: vecinos de la capital, parejas mayores llegadas desde pueblos de la provincia y también estudiantes extranjeros que han observado la escena con curiosidad. Entre la primera fila incluso se han escuchado conversaciones en ruso y kazajo: varios Erasmus han estado esperando desde primera hora, móviles en mano, intentando captar cada instante de una escena que para ellos ha tenido algo de insólito.

Los colegios han aportado una energía especial a la plaza. Grupos de escolares han agitado pequeñas banderas de España y han coreado “¡Viva España!” con el entusiasmo propio de la infancia. Entre ellos ha destacado el alumnado del colegio Cándido Nogales, que había preparado una bienvenida en lengua de signos. Los niños habían estado ensayando los gestos mientras esperaban, añadiendo una coreografía silenciosa al murmullo creciente de la plaza.



Mientras tanto, la ciudad ha seguido moviéndose alrededor del acontecimiento. La comitiva oficial ha ido subiendo hacia el centro por la conocida carretera del colesterol, continuando por la avenida de los Escuderos y la Carrera de Jesús hasta desembocar en la plaza. En el cielo, dos helicópteros han pasado sobre el casco histórico y han provocado que muchas miradas se levantaran al mismo tiempo. “Ahí irán”, se ha escuchado comentar a varias personas. Nadie lo sabía con certeza, pero la sospecha ha corrido rápidamente entre los presentes.

Los reyes, Felipe VI y Letizia Ortiz Rocasolano, han llegado finalmente a las 12.30 horas, unos quince minutos después de lo previsto. El primero en recibirlos ha sido el alcalde de la ciudad, Julio Millán, que ha entregado al monarca el bastón de mando de Jaén. Junto a él también han estado el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y otras autoridades. En la entrada del Ayuntamiento, además, los monarcas han sido recibidos por una pastira y un chirri que les han entregado sendos ramos de flores.


Antes de entrar al Consistorio, los monarcas han levantado las manos para saludar a la plaza. Ese gesto ha bastado para provocar una oleada de aplausos y teléfonos móviles alzados. Algunos han gritado “¡Viva el rey!” o “¡Viva la reina!”, mientras otros simplemente han tratado de acercarse unos metros más.


Dentro del edificio han saludado a los miembros de la corporación municipal uno a uno y han firmado en el libro de honor. Pero el momento más celebrado ha llegado poco después, cuando han salido al balcón del salón de plenos. La plaza, abarrotada, ha respondido con una gran ovación que ha resonado entre las paredes del Ayuntamiento y la fachada de la catedral. Durante unos instantes, los monarcas se han detenido a contemplar la imponente arquitectura renacentista del templo.


La reina ha elegido para la ocasión un vestido de color fucsia que ha destacado entre los tonos claros de la piedra. Allí mismo ha recibido un ramo elaborado con ramas de olivo, espliego, romero, tomillo y flores silvestres, una composición que ha simbolizado el mar de olivos que rodea la provincia y su principal riqueza: el aceite de oliva.


Tras la recepción oficial, los reyes han recorrido a pie los aproximadamente 160 metros que separan el Ayuntamiento del Salón Mudéjar del Palacio del Condestable Iranzo. El trayecto se ha convertido en un breve paseo entre saludos, fotografías y manos estrechadas. La reina se ha detenido incluso para coger en brazos a un bebé, mientras varias personas mayores de la residencia cercana han seguido el momento desde detrás de las vallas.


Ya en el patio del edificio histórico, los monarcas han saludado a la comisión organizadora del aniversario y han visitado la exposición dedicada a los 1.200 años de capitalidad. La explicación ha corrido a cargo del catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Jaén, Juan Carlos Castillo Armenteros, que ha guiado a los reyes por los documentos del archivo municipal que narran siglos de historia de la ciudad.

La última parada de la visita ha estado prevista en los Baños Árabes situados bajo el Palacio de Villardompardo, uno de los conjuntos termales medievales mejor conservados de Europa. Este espacio, datado en el siglo XI y considerado uno de los más grandes de Occidente, fue reconocido con el Premio Europa Nostra por su rehabilitación y recuperación.

La visita de los reyes de España ha tenido lugar con motivo del 1.200 aniversario de la capitalidad de la ciudad. La efeméride ha servido como motivo institucional para el viaje de los monarcas, aunque la jornada no ha estado vinculada a la inauguración de grandes proyectos ni nuevas infraestructuras. Más bien ha sido una conmemoración histórica que ha puesto el foco en el pasado de la ciudad y en su identidad.

Este acontecimiento ha tenido, para muchos, un carácter histórico en Jaén. Entre las personas congregadas en la Plaza de Santa María se ha repetido una misma idea: el aprecio por una visita que consideran significativa para una provincia que, según comentaban varios vecinos, “muchas veces se siente la gran olvidada”.

Durante el recorrido a pie y los saludos a la ciudadanía, algunos asistentes han aprovechado la cercanía de los monarcas para trasladarles directamente sus preocupaciones. Entre ellas han aparecido cuestiones muy concretas del día a día de la provincia, como la situación del centro de salud de Cazorla o el futuro del tranvía de la capital.

Quizá por eso la jornada ha tenido algo más que ceremonial. Entre los aplausos, las fotografías y los saludos, también se han colado las conversaciones cotidianas de una tierra que mira con orgullo su historia pero que sigue reclamando atención para su presente. Jaén ha vuelto a ocupar durante unas horas el centro del mapa institucional, recordando sus doce siglos de capitalidad mientras sus vecinos hablaban de médicos, transporte o futuro.