De los creadores del "En Villacarrillo no hay futuro" de hace 20 años vienen ahora los mismos diciendo "Todo el pueblo está en venta", "Ya no hay ni bares" o con el manido "El pueblo está muerto" sin darse cuenta de que las sociedades cambian, de que los jóvenes están ahora con las nuevas tecnologías y en los cuatro gimnasios, pistas de pádel y con el running, así como tampoco ven que los que se han ido están pagando 800 Euros, en el mejor de los casos y condiciones (que salen de los bolsillos de los que dicen lo anterior), porque sus hijos o hermanos están cobrando sueldos similares o poco mayores a los que tienen en esta zona, cuando aquí tienen mucho menos gasto.
Tenemos un problema con los cenizos que está calando hondo en la idiosincrasia local, con un discurso que ha acabado empapando como la lluvia fina y tapando la realidad.
Es cierto que todos tenemos que entonar el mea culpa y empezar a solucionar este ambiente negativo para empezar a trabajar en positivo. Las Administraciones y políticos locales de todos los signos y todos los colectivos. No podemos dar lugar a que estén surgiendo empresas e iniciativas cualificadas con alta remuneración en Villacarrillo y nos encontremos con que la gente no quiere volver o vivir aquí porque los que estamos no generamos el caldo de cultivo para valorar lo que tenemos y dar a conocer que es mejor que cualquier cosa.
Es un reto que tiene que ser compartido. El discurso de negatividad tiene que tener respuesta masiva urgente.