El recién estrenado 2026 no ha podido empezar peor para los derechos humanos de las mujeres. En tan solo trece días van ya cuatro mujeres asesinadas por violencia de género en nuestro país (Quesada-Las Palmas de Gran Canaria-Olvera-Badajoz), una de ellas la Jiennense Pilar, de 38 años.
Desde el año 2003 son 1.345 mujeres, 22 de ellas de la provincia de Jaén, a las que la negra zarpa del machismo les ha segado la vida.
¡Terrorífico e insoportable!
Nuestra paisana Pilar llevaba cerca de un año separada y su agresor tenía impuesta una orden de alejamiento que se saltó para acabar matándola, por lo que resulta vital reforzar la vigilancia policial de los agresores, llevar a cabo un control más severo por la vía de las nuevas tecnologías y realizar una valoración del riesgo que se ajuste a la realidad de cada agresor y de cada víctima.
Si la violencia de género es la consecuencia de una desigualdad histórica entre hombres y mujeres, si no cesa, si la denuncia aún siendo necesaria no siempre es suficiente, resulta imprescindible repensar la situación para tomar medidas y a la vez actualizar las leyes que puedan abordar las nuevas formas de violencia machista como la digital o la económica.
Como dijo Karl Popper, “Debemos reclamar, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes”; debemos combatir a los negacionistas y a sus cómplices, acompañar a las víctimas sin juzgarlas, desarticular el machismo que normaliza la violencia hacia las mujeres en cualquier contexto y en cualquiera de sus formas, invertir más en educación igualitaria desde edades tempranas y lo más importante: involucrar a hombres y mujeres en la lucha por la igualdad que tiene que ser la lucha de toda la sociedad.