Hay otoños que llegan con hojas secas. En Jaén, este año, llegan con asfalto caliente. Los medios hablarán, como es lógico, del Festival de Otoño: teatro, música, danza, cultura y espectáculos. Pero sospecho que este año tendremos otro festival. Uno mucho más grande. El Festival del Asfalto. Porque el Ayuntamiento de Jaén se ha hecho del Opus. Sí. Del Opus. No del religioso. Del que lleva casco, botas, retroexcavadora y una máquina de aglomerado detrás.
Y es que hay planes municipales que se anuncian. Otros se presentan. Otros se presupuestan. Y luego está este. Este se ejecuta. 186 calles y unos 16 millones de euros. Se trata de una operación urbana que, si se hace como está prevista, va a dejar Jaén patas arriba durante unos meses para intentar dejarla mucho mejor durante muchos años.
Porque aquí está la gracia. Las obras molestan. Molesta que corten una calle. Molesta dar un rodeo. Molesta encontrar una máquina donde ayer había una plaza de aparcamiento. Molesta llegar tarde al trabajo.
Y siempre aparece el ciudadano indignado dispuesto a proclamar: “Esto es un desastre”. Pero también existe otra posibilidad. Que el desastre sea precisamente no hacer nada.
El dinero, por cierto, no ha aparecido mágicamente debajo de una palmera. Procede de distintas vías: indemnizaciones de las aseguradoras contratadas por el Ayuntamiento, obras vinculadas al canon de Aqualia, fondos EDIL y fondos ordinarios de mantenimiento urbano. Traducido al lenguaje de la calle sería que hay dinero y se va a gastar en la calle.
El problema histórico es que los millones tienen una curiosa afición: les cuesta mucho llegar al suelo. Esta vez parece que han encontrado el camino. Y el camino termina en una máquina que expende asfalto.
También hay un dato que explica la dimensión de la operación. Seis plantas de aglomerado de la provincia van a estar trabajando prácticamente en exclusiva durante tres meses para estas obras. Esto ya no es un plan de asfaltado, es una OPA sobre el aglomerado provincial.
Si alguien piensa abrir una zanja en Jaén próximamente, que vaya pidiendo cita, no vaya a ser que no quede asfalto disponible. Habrá más camiones que concejales en una inauguración. Y probablemente menos discursos. Lo cual tampoco estaría mal.
Además de las grandes avenidas, aproximadamente el 70% de las actuaciones se concentran en calles pequeñas de los barrios. Y eso sí es hacer ciudad. Porque para una fotografía política siempre queda mejor una gran avenida. Pero para el vecino importa muchísimo más la calle de su casa.
Por eso estas obras tienen algo más importante que los millones. Tienen una idea. Hacer Jaén. No hablar de Jaén. No lamentarse de Jaén.
No comparar eternamente Jaén con Córdoba, Granada, Málaga o Sevilla. Y hacerla desde la Avenida de Madrid hasta la calle más pequeña de un barrio. Desde el Paseo de la Estación hasta esa esquina que lleva años esperando. Desde las grandes arterias hasta las calles que solamente conocen quienes viven allí.
Porque Jaén necesita recuperar algo que hemos perdido por el camino y es la confianza en nosotros mismos.
Manuel Palomo
Palomos de papelAsfalto para llegar rodado a mayo
Jaén necesita recuperar algo que hemos perdido por el camino y es la confianza en nosotros mismos