Mediodía en la provincia de Jaén

Antonio Cepedello

Plantas de distracción

La opinión de Antonio Cepedello


Desviar la atención hacia una amenaza o problema creados de forma intencionada es una de las estrategias que las grandes multinacionales y grupos financieros utilizan para colarnos algo perjudicial al resto de la población, pero muy rentable para sus intereses económicos.



Lo acaban de hacer en la provincia de Jaén, con el montaje de una campaña basada en el miedo y el peligro de su proyecto embaucador de crear plantas de biogás con residuos vegetales y excrementos de animales, ubicadas muy cerca del casco urbano de muchas de nuestras localidades, con los graves daños que ello conllevaría para miles de jiennenses.

Su objetivo ha sido distraernos para que ellos pudieran seguir tranquilos, y con mucha menos oposición y presión vecinal, con la implantación de sus inmensas plataformas de energía solar, que suponen arrancar cientos de miles de olivos de nuestra campiña. Esto ya ocurre en algunos términos municipales, como los de Lopera, Arjona, Porcuna o Andújar.

Estas infraestructuras provocan, además de un grave daño medioambiental de difícil solución en estas zonas agrícolas, la pérdida de la principal fuente de riqueza de nuestra provincia, tanto por la venta de nuestro apreciadísimo aceite de oliva, como por la eliminación de muchísimos jornales en las labores agrícolas que estas explotaciones generan y que ya desaparecerán para siempre. Millones y millones de euros que dejarán de percibir miles y miles de familia, que en la mayoría de los casos se encuentran muy necesitadas de ello para vivir.

Nuestros cerros y valles no paran de inundarse de esas manchas negras formadas por grandes placas solares, que generan beneficios sólo a sus propietarios. Unos pocos magnates de allende de los mares. La energía eléctrica que generan no revierte tampoco en nuestras localidades, cuyos habitantes pagan la luz cada vez más cara, mientras les destrozan cientos de hectáreas que antes creaban riqueza para muchos, pero que a partir de ahora sólo llenarán el bolsillo de unos pocos.

No hay nada más efectivo que engordar una amenaza embaucadora para convertir otro riesgo en menos malo. No caigamos en esta trampa de siempre. Volvamos a sacar el hacha de guerra contra esas devastadoras plataformas, que con la excusa de cuidar el medio ambiente, nos van a condenar, sobre todo a las generaciones venideras, a una esclavitud no sólo energética, sino también de supervivencia.

Y el hambre es muy, pero que muy mala. Pero a los que manejan las macroplantas de biogás o las solares, que son los mismos, les da igual. Sólo les importa ganar cada año miles de millones de euros más que el anterior. Y para ello nos seguirán distrayendo y engañando, como lo han hecho toda la vida.