Palomos de papel

Manuel Palomo

Primero de mayo: unos por los trabajadores… y otros a por la caja

Unos salen a la calle por los trabajadores, otros salen, a por ellos

Hay coincidencias que parecen escritas por un guionista con mala leche. Este 1 de mayo en Jaén tendremos doble manifestación: la de CCOO y UGT, saliendo a las 10:30 desde la Plaza de la Constitución hasta el Paseo de las Bicicletas —que, efectivamente, no son solo para el verano—, y la de Solidaridad, ese sindicato de reciente creación que ha descubierto, de repente, que existen los trabajadores… y, sobre todo, su capital.

Porque conviene decirlo claro, sin rodeos: Solidaridad no viene por el interés de los trabajadores. Viene por el capital de los trabajadores. Que no es lo mismo, aunque suene parecido en los panfletos. Donde unos ven derechos laborales, convenios colectivos y negociación, otros parecen ver una oportunidad de negocio político, una extensión más de estrategia electoral con chaleco reflectante.

La ironía alcanza cotas casi artísticas cuando todo esto ocurre partiendo de la Plaza de la Constitución. Salir de la Constitución para, en la práctica, no defenderla demasiado, tiene su aquel. Es como empezar una maratón en línea recta… pero corriendo en dirección contraria.

Mientras tanto, los sindicatos tradicionales —con todas sus imperfecciones, que las tienen— cargan con una historia que no se puede borrar con marketing. Fueron perseguidos, ilegalizados y reprimidos durante el franquismo. Sus militantes acabaron en comisarías, cárceles y listas negras. Y ahora resulta que los herederos ideológicos de quienes los perseguían vienen a dar lecciones de sindicalismo. La historia, cuando se repite, a veces lo hace en clave de parodia.

Porque no estamos ante un movimiento obrero emergente, sino ante un invento con fecha de caducidad electoral. Los números lo dicen todo: dos convenios firmados en toda España. Dos. En un país con millones de trabajadores. Más que un sindicato, parece una startup… pero sin producto.

Y luego están los símbolos involuntarios. El responsable de acción sindical se llama Ismael Tejero. No hace falta explicar mucho más: la referencia histórica aparece sola, inevitable, como un eco incómodo que nadie ha pedido pero ahí está. A veces la realidad supera cualquier intento de sátira.

Así que este 1 de mayo no solo veremos pancartas. Veremos también un contraste bastante nítido: quienes llevan décadas peleando —mejor o peor— por los derechos laborales, y quienes han llegado ahora con mucha bandera, mucho ruido… y bastante poco trabajo sindical acreditado.

En definitiva, unos salen a la calle por los trabajadores, otros salen, a por ellos. Y todo desde la misma plaza. Cosas de Jaén. Cosas de España. Cosas de una ironía que ya ni se molesta en disimular.