Sánchez-Mesa: «Las lenguas son una puerta de integración»
El catedrático de la UGR aborda en Baeza la representación migrante en el cine y su valor educativo

Foto: UNIA
Domingo Sánchez-Mesa, de la UGR, ponente del curso "Talleres para enseñar español a inmigrantes y refugiados"
La inmigración y su representación en el cine, la televisión y otros formatos audiovisuales ha sido el eje de la conferencia impartida por Domingo Sánchez-Mesa, catedrático de Literatura Comparada de la Universidad de Granada (UGR) y director del proyecto europeo MIGRIMAGE, dentro del Curso de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en la Sede Antonio Machado de Baeza, 'Talleres para enseñar español a personas inmigrantes y refugiadas'.
Sánchez-Mesa presenta a los participantes una serie de herramientas conceptuales y analíticas para examinar cómo se construyen los discursos audiovisuales sobre las migraciones y, en particular, sobre la imagen de los sujetos migrantes. Según explica, este enfoque resulta especialmente útil en el ámbito de la enseñanza del español como lengua extranjera, ya que permite abordar tanto la lengua como el contexto cultural en el que se inserta.
Uno de los ejemplos trabajados es la película 'Seis días corrientes' (2021), de la directora catalana Neus Ballús, un falso documental rodado en castellano, catalán y amazigh. El filme, premiado en la Seminci de Valladolid, explora con humor e inteligencia el choque cultural y lingüístico en los barrios de Barcelona a través de la mirada de un trabajador marroquí. «La cinta demuestra cómo las lenguas son una puerta de integración y cómo los contextos multilingües generan un ecosistema que merece ser comprendido y enseñado», señala el catedrático.
Durante su intervención, Sánchez-Mesa ha repasado la evolución de la representación del «otro» en la pantalla, desde el cine colonial español y el franquismo hasta las producciones actuales. Destaca que, si bien persisten estereotipos recurrentes —como el migrante reducido al drama del cruce fronterizo, la vinculación con la delincuencia o la prostitución, o la erotización del hombre subsahariano—, cada vez más obras los deconstruyen con enfoques más realistas y plurales.
«El reto está en superar el maniqueísmo y contar historias donde los personajes migrantes formen parte del tejido social y cultural, sin ser reducidos a víctimas ni a amenazas. Por ejemplo, el humor, cuando se usa con inteligencia, permite romper barreras y acercarnos desde la risa compartida», subraya.
El director de MIGRIMAGE ha insistido también en la importancia de fomentar relatos creados por jóvenes y para jóvenes, así como producciones firmadas por cineastas extranjeros o descendientes de migrantes. «Es necesario multiplicar las miradas y normalizar la presencia de personajes migrantes en la ficción, no sólo como protagonistas de tragedias, sino como parte de la vida cotidiana», concluye.