Hay un episodio de los Simpsons en que Homer se hace astronauta y consigue salvar a la tripulación del transbordador gracias a una barra de metal con la que bloquea la escotilla. El capítulo termina con un desfile conmemorativo en honor a…la barra. Este espléndido gag se repitió hace unos días en el programa del canal 24 horas “Audiencia abierta” que emitía desde el museo de aeronáutica y astronáutica del aeródromo de “Cuatro Vientos” (Madrid) en honor a los 100 años de la gesta para la aviación española que supuso el vuelo del “Plus Ultra” batiendo el récord de escalas y abriendo una nueva línea de correo aéreo en el Atlántico sur. Algo olía mal en Dinamarca cuando la presentadora delante de una réplica del avión (el original se quedó en Argentina) daba todos los detalles de la hazaña, todos menos la tripulación. Parecía que el hidroavión fuera pilotado por espíritus en su ruta desde Palos a Buenos Aires. Uno que se conoce la historia y ha visto la película ya se olía la tostada. Me quedé a ver cómo terminaba la cosa y la cosa acabó más o menos con “...y la tripulación la conformaban estos hombres” y pasan cuatro fotos y al final en “sotto voce” y con premura “ramonfrancobahamonde”, el elefante en la habitación, sin por supuesto nombrar el vínculo fraternal que lo unía con el general Francisco Franco. A Julio Ruíz de Alda (cofundador de Falange y ejecutado en La Modelo) a Juan Manuel Durán y Pablo de Rada ni se los nombra y eso que los cuatro fueron recibidos como héroes nacionales a su vuelta por el mismo Alfonso XIII. Lo diré otra vez: escamotear la historia es propio de regímenes autoritarios. Lo hacían los emperadores romanos a lo bestia con martillo y cincel borrando el nombre de sus enemigos en las distintas inscripciones (“damnatio memorii”) y Stalin que con sus tijeras eliminaba a los traidores de las fotos como si fueran familiares de Martín Mac Fly en una Polaroid. De hecho puestos a ningunear al dictador a través de su hermano más que la omisión yo hubiera optado por la rememoración de las mocedades de juventud del benjamín de los Bahamonde que tantos quebraderos dio al futuro caudillo desde el punto de vista político: el bombardeo fallido del Palacio Real desde Cuatro Vientos en 1930, el complot de Tablada , su posición prorrepublicana hasta el conflicto ( donde terminó pasándose al bando nacional y bombardeando desde las Baleares) , como en el ámbito privado pues su vida de “bon vivant” 24 horas “party people” dificultó no sólo la carrera militar de su hermano Francisco sino también su acercamiento a la vetusta familia Polo a la hora de cortejar a su futura esposa Pilar.
Ya que vamos a hacerlo mal, vamos a hacerlo bien.