Mediodía en la provincia de Jaén

Alejandro Gallego

Sobre lluvias y bombas

La opinión de Alejandro Gallego


Nunca llueve a gusto de todos es un dicho español que este año nos viene que ni pintado. En el sector del olivar los daños producidos por las lluvias han sido muy graves y recientemente el conflicto provocado por Israel y Estados Unidos pone a la provincia de Jaén en una situación muy complicada.



El principal impacto que el sector está detectando en la provincia no es una subida directa del precio del aceite en origen, sino un aumento generalizado de los costes de producción, por la energía y los fertilizantes fundamentalmente. Además, al bloqueo del Estrecho de Ormuz, que amenaza con encarecer o interrumpir las exportaciones del aceite jiennense, se suma la preocupación por las exportaciones a EE.UU, que nos amenaza desde el inicio del mandato de Trump.

Afortunadamente, el Gobierno de España ha actuado con diligencia y rapidez, tanto en las ayudas al sector, con medidas de compensación del 30% de los ingresos agrarios, 600 millones de euros para restaurar caminos agrarios de uso público dañados, una subvención de hasta el 70% de la prima del seguro para explotaciones aseguradas, la reducción de peonadas de 35 a 5 días para acceder al subsidio agrario, o la exención del IBI Rústico. Por su parte, el Gobierno Andaluz, ha aprobado una partida de 500 millones para explotaciones en zonas inundables y 110 millones para zonas fuera del perímetro oficial, entre otros.

Estas ayudas están muy bien, pero es importante que el sector también tome medidas y aproveche las ayudas vinculadas al Green Deal para mejorar la sostenibilidad de nuestros olivares. El desarrollo y mantenimiento de las cubiertas vegetales en el olivar evitarían todas esas pérdidas de suelo y daños en las infraestructuras agrarias que ahora tenemos que pagar todos los ciudadanos. También podemos aprovechar esta transición a olivares más sostenibles para mejorar el paisaje, la biodiversidad y el ahorro en energía y fertilizantes.