Estilo olivar

Juan José Almagro

Última oportunidad

Jaén y sus gentes necesitamos el ferrocarril para el desarrollo de la provincia

El próximo 2027, a caballo entre las elecciones genérales (se dice que en febrero) y, en mayo, las municipales y, donde toque, las autonómicas, se cumplirán 35 años de la inauguración del AVE Madrid-Sevilla. Tuve la fortuna de disfrutar del primer viaje comercial de la línea de alta velocidad, en abril de 1992, que supuso el principio del fin para el hundimiento de Jaén en sus conexiones por vía férrea con Madrid, Sevilla-Cádiz, Valencia, Almería y muchos etcéteras. Por eso lo recuerdo. Ahora, con las elecciones en puertas y el partido del gobierno en peligro, para “contribuir” al cambio, mentes prodigiosas y sabios ministros han decidido que es el momento de que Jaén siga perdiendo sus trenes y se desmantelen progresivamente los servicios y conexiones ferroviarias de la provincia con toda España en un progresivo deterioro que se inició hace más de 30 años. Tengo que escribirlo: es una vergüenza y alguien debería responder de este disparate, entre otros el desbocado ministro Puente y la propia RENFE.

Hay que reconocer que la gente de Jaén somos y hacemos las cosas, como me gusta decir, “estilo olivar”, o sea, dando frutos sin hacer ostentación de flores, sin protestar demasiado, sin quejarnos mucho, siendo olivareros pero no altivos, a pesar de que la letra de nuestro himno así lo recoja gracias a Miguel Hernández. Apegados a la tierra, hemos transigido en demasía y nunca hemos presumido como deberíamos de la sabiduría de nuestras gentes, y de su saber hacer; de la importancia histórica de nuestra tierra, de sus bellezas y sus parques naturales, de sus tradiciones seculares, de su artesanía, de sus ciudades patrimonio mundial, de la contribución de los jaeneros al progreso en toda España y de sesenta y seis -se dice pronto- millones de olivos, que nos regalan casi el veinte por ciento de la producción mundial de aceite de oliva, un producto único que, al decir de los clásicos, era y es “alimento, remedio y luz”. Casi nada.

Jaén y sus gentes necesitamos el ferrocarril para el desarrollo de la provincia y para conseguir que el bien común (la satisfacción de las necesidades humanas) se instale entre nosotros, y los dirigentes políticos miopes y cortos de entendederas lo saben, aunque hagan poco o nada por remediarlo, sin que se nos alcance cuál es la razón para que no se haga nada. Es necesario dotar a la provincia de una infraestructura ferroviaria acorde con los tiempos que corren, que se reduzcan los tiempos de viaje y que se adecuen a las necesidades de los ciudadanos, a los que vivimos aquí  y a los que quieren conocernos y viajan a nuestra tierra para visitarla porque tenemos mucho, mucho, mucho que ofrecer.



Creo que la hora del cambio ha llegado (y no me refiero solo a los ministros e instituciones competentes, también las provinciales y autonómicas), y la Sociedad Civil y los medios de comunicación y las instituciones sectoriales deberíamos involucrarnos en una campaña permanente, que no puede esperar, haciéndonos visibles y presentes, y reclamando aquello que nos enseñó Borges: “El futuro no es lo que pasará. El futuro es lo que haremos hoy”. Y lo primero que hay que hacer desde ahora mismo, además de la insistencia diaria y en múltiples foros de las reivindicaciones que se han puesto en marcha, es recordarle a los políticos (las elecciones están a la vuelta de la esquina) lo que Cicerón dejó escrito hace dos mil años, que la gente del pueblo lo que quiere es que ellos estén pendientes de sus necesidades, y la ferroviaria es la gran asignatura que no está aprobada  en Jaén por culpa de los mandamases que, en la mayoría de las ocasiones, se olvidan de que son las instituciones las que deben adaptarse a la realidad y a los ciudadanos, y no al revés; sin hombres y sin mujeres no hay instituciones, ni nada, ni falta que hace. En sus famosas “Meditaciones” el emperador Marco Aurelio nos advertía: “¿Hice algún beneficio a la Sociedad? Pues ya tengo con ello mi galardón. Ten siempre a mano esta verdad, para que te estimule y nunca la pierdas de vista”. Es, ahora, en 2026, nuestra última oportunidad.