En las decisiones humanas hay componentes emocionales y racionales. En el voto también, por eso es conveniente analizar la parte racional, ya que la emocional es más imprevisible.
La pregunta a la que hay que responder en estas elecciones es: ¿Está Andalucía mejor que hace cuatro años?. La primera respuesta es sí, por que hay más empleo, más crecimiento económico, más ingresos fiscales, menos déficit comercial y más transferencias estatales y una superior provisión de fondos europeos. Inmediatamente, hay que añadir que Andalucía ha crecido de esta forma como lo ha hecho toda España, que como sabemos lidera desde hace tres años el crecimiento económico en Europa. Y es fundamental recalcar que todas esas cifras positivas son consecuencia de políticas económicas estatales (o sea, del Gobierno de España) y Europeas, siendo en éstas cuestiones las Comunidades Autónomas actores casi pasivos.
Por tanto, la pregunta pertinente en estas elecciones al Parlamento de Andalucía es: ¿Está mejor Andalucía - en sus competencias autonómicas - que hace cuatro años?. Y aquí las respuestas son otras. Veamos:
Señalar que el 80 por ciento del presupuesto es para Sanidad, Educación y Asuntos Sociales.
La sanidad pública y universal se ha deteriorado gravemente con listas de espera cada vez mayores, plazos de varios meses e incluso de dos y tres años para determinadas especialidades, desatención en los cribados de cáncer y retrasos para consultas de cabecera de decenas de días. Esta situación con el engorde de seguros privados, forma parte ya de la normalidad en Andalucía.
La Educación Pública no le va a la zaga con cierre de centenares de aulas públicas en Primaria, una Formación Profesional cada vez más privatizada, una merma de fondos para la Universidad Pública, hasta el punto de impedir en Jaén y Granada las enseñanzas de Biomedicina para permitírselo a las universidades privadas que está autorizando el Gobierno Andaluz.
En la Dependencia, con crecientes fondos estatales, la carencia en Andalucía es proverbial hasta el punto de producir listas interminables. En un año han muerto más de tres mil personas sin percibir la prestación ya concedida.
Hay que repetir que todas estas deficiencias se han producido en una legislatura en que las Comunidades Autónomas han recibido más fondos que nunca desde el Gobierno Central y desde la Comisión Europea.
Como vemos, el actual Gobierno Andaluz suspende en el ejercicio de sus competencias y por ello estamos peor - bastante peor - en cuando a prestaciones públicas.
Desde el componente racional, se hace necesario recuperar el sector público, e incrementar (no solo recuperar) competencias y servicios en Sanidad, Educación y Asuntos Sociales.
Conviene no distraerse.