Mediodía en la provincia de Jaén

Carlos Serrano

El voto de mi hijo

La opinión de Carlos Serrano


Me dice mi hijo, 20 años y segunda ocasión en su vida en la que va a ejercer su derecho al voto, que no sabe si abstenerse o votar en las elecciones andaluzas. No le voy a decir, ni a él ni a nadie, qué papeleta debe meter en la urna. Pero sí le digo que hay que votar y que ha de primar, frente a los candidatos, los proyectos.



Se leyó los programas electorales en las Elecciones al Parlamento Europeo, pero confiesa que le da pereza hacerlo ahora en las Autonómicas de Andalucía. Le comprendo, pero también le explico que uno debe tener a estas alturas una noción de los planteamientos generales de los partidos políticos y, al menos, saber a quién no votar, y que sólo hay una opción, votas progreso o votas conservadurismo. Evolución o involución.

Pienso en este Jaén. Y entiendo el hastío y la pereza, porque los hechos pesan más que las promesas. Y también entiendo que hay un claro interés en que se impongan ambos, hastío y pereza, para que la aritmética de la no participación resuelva donde no llegan ni el respaldo ni el entusiasmo en votos tangibles.

Siempre es más fácil culpar al otro que reconocerse responsable ante el espejo. Y más habitual de lo deseable, esa pataleta de ciudadano irresponsable y, generalmente, mal informado, que opta por no votar y, además, alardea de ello. Señalamos al político para no admitir nuestra dimisión como ciudadanos, nuestra carencia de una cultura democrática.

Luego escucharemos a los sorprendidos; como ese inmigrante en Estados Unidos que votó a Trump y se lamenta al ser deportado. Cómo iba yo a saber, que cantaba Berrio, “yo que oigo el ruido del presente como quien oye llover”.

Ese ruido del presente que es un estruendo. Ya no vale asustar con que viene el lobo. El lobo está aquí, con piel de moderado.

Así que espero que mi hijo vote y que lo haga desde la coherencia, la reflexión y el conocimiento. Que no vote por el ayer, que meta una papeleta en la urna por el mañana.