La columna de esta semana está basada en un vídeo que vi hace poco, donde un tipo hablaba de lo que el nuevo fascismo llama «el gran reemplazo». Una, dos, tres… hasta cinco veces tuve que verlo para comprender que sí, que creo a ciegas en este plan oculto de árabes, musulmanes, sudamericanos y demás inmigrantes ilegales que vienen a cobrar paguitas están llevando a cabo para sustituirnos a los españoles. Y creo que lleva razón, pero me gustaría matizar ciertos puntos.
Parto de la base científica de que ese reemplazo es cierto. Este plan se ha acelerado en los últimos unos años y nos está haciendo un daño terrible que, como no actuemos ya, nos hará desaparecer. ¿Alguien es capaz de rebatirme que no estamos siendo sustituidos por gente sin dos dedos de frente, ignorantes, criptobros, negacionistas de la ciencia, racistas, xenófobos, homófobos y demás rehalas de fascistas que siempre han estado ahí, pero que ahora presumen de ello? Sí, ese gran reemplazo existe, pero no como esta escoria cacarea. Lo que está siendo reemplazada es nuestra inteligencia, nuestro sentido común, nuestra ansia de conocimiento cierto y nuestra dignidad como personas por serrín.
¿No sentís vergüenza viendo y escuchando cómo es esta gente? Pues que sepáis que son vuestros vecinos, amigos, conocidos, paisanos. ¿Qué ha ocurrido para que la inteligencia haya salido por la puerta de atrás y no nos importe? Son legión estas nuevas mentes libreopinantes que basan sus vómitos en lo que oyen de sus nuevos ídolos. Tal y como he dicho otras tantas veces, lo que me produce más miedo es que nos creamos todo, y cuanto mayor sea la barbaridad, más la daremos por buena, lo que demuestra que es por nuestra culpa.
Ya tengo una edad para recordar que, y disculpad por esta comparación tan de mal gusto, al tonto del pueblo se le identificaba con rapidez y eran muchos los que le hacían el vacío. En mi caso y en el de mis amigos no era así, pero de eso hablaremos otro día. Entonces, ¿qué pasa hoy? ¿Con la cantidad de «tontos del pueblo» que hay y les seguimos y aplaudimos? No me queda otra que pensar que el gran reemplazo se refiere a la gran cantidad de tonticos que estamos creando porque ahora no nos atrevemos a replicarles nada ni a pararles los pies, aunque solo sea para demostrar al mundo que no somos como ellos. Entre otras cosas, porque muchos de ellos han hecho de la violencia sin ataduras su forma de replicar y nadie quiere llevarse una hostia por las buenas. Porque esto también hay que decirlo «en libertad»: como se te ocurra levantar la voz contra los nuevos malos, que sepas que irán a por ti con todas sus armas hasta que consigan, ya no solo apagar tu voz, sino destrozarte la vida si es necesario.
Nazis a pecho descubierto, unos más que otros, que acaban de crear un nuevo partido, políticas en contra de derechos adquiridos durante la democracia, medios de comunicación comprados con dinero público al servicio de sus amos… ¿En serio? «Pero es que la corrupción que hay ahora y tal...». Mira, votante ilustrado. A ti la corrupción te importa una mierda como el sombrero de un picaor. Si no fuera así, ¿por qué votas? Argumentos para no votar a los dos grandes de siempre por este motivo todos los tenemos. Entonces, ¿por qué tu voto va para los no comunistas si su currículum, pasado y presente, está manchado de casos? Veo que te desgañitas hablando de corrupción, pero solo la de un lado, así que te importa un carajo la corrupción. Igual lo que sucede es que te gustaría formar parte de ella, llevarte un buen bocado de dinero público y aquí paz y después gloria, porque sabes que uno de los poderes del estado parece estar al servicio de esta gente, seguramente pagando viejas deudas. Por cierto. A este poder del Estado se le pude criticar como a los otros dos, porque te recuerdo, lumbreras, que los poderes del Estado emanan del pueblo. Intentar callar las críticas sobre esta tercera pata es darles carta blanca, privilegios y vía libre para hacer política desde sus pedestales. Al Ejecutivo se le elige en las urnas y la composición del Legislativo sale también de ahí. Entonces, ¿por qué hay que dejar el el Judicial se elija entre ellos? Va a ser que no, iluminado, va a ser que no.
«El gran reemplazo», dicen. Lo escribía en mi anterior columna, «O capitalismo o democracia». Que si nos roban la libertad, que si el comunismo nos quita derechos, que si las personas ilegales tienen casa y dinero de todos… A mucha gente le han reemplazado el cerebro por el de Homer Simpson y ahora solo tienen una bolita rebotando de un lado a otro. Es ese tipo de personas las que necesitan para lograr su objetivo, que no es otro que hacer del dinero público su modo de vida. Están aquí para enriquecerse a nuestra costa y cuando encuentran leyes o Estados que se oponen a la marabunta, sacan a relucir esa libertad con la que te han comido el tarro. Periodistas que han cambiado de opinión por arte de birlibirloque, con toda seguridad viendo los cambios que se avecinan y ese no querer quedarse fuera de una nómina mensual. Cadenas de televisión que han hecho suyas las órdenes de los de arriba, una prensa nacional que se parece a cualquier cosa menos a una prensa honesta. El panorama se acerca con temeridad a un escenario en el que quien no acepte la nueva realidad que se acerca sigilosa, que vaya preparando una vía de escape. Porque llegará, vaya que si llegará.
Este plan va de destruir personas, no de preservar la verdad. El concepto de certeza ya es algo viejo, cuando quien mentía o la ocultaba era el malo. Todo inicio de una autocracia pasa por el control de la información que nos llega, de hacer creer que los malos son los buenos, de manipular hasta convertir en hartazgo las noticias relevantes a las que ya no prestamos atención. Como el mago que distrae la atención hacia la mano que no realiza el truco, llevan nuestra mirada al lado opuesto de donde se está cometiendo el crimen. Te hablan de manipulación, de corrupción, de información sesgada y de que nos están engañando como a chinos, pero es eso mismo lo que nos conduce al error. Sea como sea, el caso es que están logrando convertirnos en imbéciles para que nuestra diana se aleje de quienes se lo están llevando calentito haciendo ver que ciertas leyes coartan nuestras libertades. Mientra tanto, detrás de las cámaras, fondos buitre echan a personas de sus casas, se apoderan de la educación pública y de nuestra sanidad con el beneplácito de los que te dicen que vivimos en una dictadura. España nunca ha sido un país perfecto, porque cuando ha llegado el momento de legislar para los problemas reales de la gente, se ha mirado hacia otro lado. Corregir esos problemas supone pararle los pies, por ejemplo, a los grandes fondos de inversión a los que la gente les importa una mierda. Que existan políticos que les tienden una alfombra roja mientras nos dicen que los malos son los rojos, pues poco o ninguna fe te genera.
Una pieza importante del plan es lanzar todos los días avisos para navegantes. ¿Quién en su sano juicio estaría dispuesto a seguir luchando cuando su ejército de francotiradores existe para destrozarle la vida a quien levante la voz? Pero, ojo, que no estoy dirigiendo el tiro solo a un lado, porque de manipulación todos saben un rato. Lo que me preocupa después de esta parrafada es nuestro desinterés, que está llevando en volandas un nuevo sistema que acabará con nosotros y, de paso, con todo el esfuerzo, trabajo y sangre de quienes estuvieron antes que nosotros y dedicaron sus vidas a luchar por un futuro para sus hijos, con derechos y libertades que hoy están en peligro real.
De nosotras depende que este plan se haga realidad o no. Elige un bando, alístate, coge tu uniforme y ponte las pinturas de guerra. Eso sí. Mañana, cuando la guerra empiece, tendrás que aceptar las consecuencias del resultado y la larga lista de víctimas directas y colaterales. Y ya te digo yo que no pillarás nada del pastel, porque para que unos lo tengan todo, tiene que haber otros que se coman las cabezas del pescado y sopas de ajo.
Feliz verano y no veáis la tele ni cojáis el móvil, insensatos. Solo así tendremos alguna posibilidad.