El bar de la esquina

Antonio Reyes

El negocio de la manipulación

NO A LA GUERRA. A buen entendedor...

Deberíamos estar muy preocupados, pero no. ¿Cómo va a ser posible? ¿Ya está otra vez el cuñadus maximus haciendo de las suyas? Ea, es lo que tiene que Extra Jaén te ofrezca su escaparate para vomitar lo que mis ojos ven a diario. Eso sí, a media distancia, porque la presbicia llegó a mi vida cuando menos lo esperaba. En contraposición, siempre he tenido buen oído, como buen músico frustrado. Hasta hace poco, ver y escuchar cómo reaccionaba el respetable a bulos tan grandes como una catedral, me parecía ridículo y lamentable, al mismo tiempo que me entristecía pensar que cualquier persona con un poco de habilidad, y gracias a nuestra credulidad innata, nos la podía meter doblada. Comprender que la manipulación está a la orden del día, me hizo corroborar que hemos nacido para ser engañados. «Pues será a ti, porque a mí nadie me engaña», dirá casi todo el planeta. Ni de coña, amigas, ni de coña. A ti, al de más allá y hasta la última persona con firmes convicciones de que nadie le puede colar un gol, sufre, padece y replica mentiras a diario. Ahora, al mundo bulero interesado ha llegado una nueva herramienta capaz de meterlas todas por la escuadra y con una capacidad de sugestión nunca antes vista: la IA, siglas de «Ignorantes Automatizados» (es que tengo un B2 en inglés). Ahí atrás, cuando se fabricó esto de los therians, no había día que alguien no me viniera con un vídeo en redes comentando «mira, mira, un perro le ha mordido a estos tontos. Hemos perdido la cabeza». La evidencia de que estaban creados por alguna IA era tan grande como la capacidad de engañarnos que los más listos tienen. Así que sí, hemos perdido la cabeza, llevaba razón. ¿En serio no tenemos capacidad de mandar a tomar viento a los que fabrican mentiras con la intención de volvernos unos contra otros? Ea, es lo que hay. Son tan evidentes las mentiras fabricadas a posta, que no sé si me da pena o miedo la facilidad con la que nos manipulan. ¡Que se ven a la legua! Pues nada, que no hay manera. Denuncias basadas en mentiras, vídeos manipulados para generar odio, medios de comunicación con grandes audiencias y lectores que multiplican la onda expansiva de falsedades. Es sabido que este ejército de manipuladores viene del espectro de la derecha y ultraderecha porque saben lo tontísimos que somos. Pero, ¿qué ocurrirá mañana si la mentira cambia de bando? He aquí el dilema, porque quienes dan por buenas las mentiras hoy, mañana dirán que la manipulación es evidente. No, queridas. Lo que es evidente es que otros alimentan el odio que tú sientes y así te lavas las manos para que nadie te diga lo mala persona que eres. Ni más, ni menos. ¿No puedes hacer como todo el mundo y usar una IA para rejuvenecerte en las fotos, quitarte arrugas y creer que eres más joven de lo que eres? El trasfondo de todo esto es que el odio entiende perfectamente que somos manipulables hasta con la estupidez más absurda. Por eso, cuando en un programa de tertulianos alguien utiliza la mentira para hacer campaña a favor de quienes les pagan, lo hace sabiendo que los tontos del otro lado de la pantalla montarán en cólera. Este es el verdadero problema, algo que tampoco ven esos tontos, porque, repito, el odio campa a sus anchas y viene a demostrar que no somos precisamente la mejor especie del planeta. Dile a una persona engañada por los listos que es cortita y montará en cólera. Es la reacción y la prueba de que sí, es tonta. Y como dice el Bizcocho en su fantástica chirigota SSSHHH, quizá deberíamos ponerle una baliza también a los tontos porque así los veríamos venir de lejos, y como llevan GPS, estarían localizados. ¿No sentís vergüenza cuando os engañan una y otra vez? No lo creo, porque sois de la misma cuerda. Además, al compartir vuestras cositas en redes sociales, os ofrecen al mismo tiempo el lugar donde decir lo que queráis porque sabéis que no os vetarán. Insultos barriobajeros, amenazas y tiro al pichón para mostrar vuestra maldad, ignorancia y desprecio al ser humano como tal. Si es que no dais para más, así que cuanto antes asimilemos el resto que no nos queda otra que compartir planeta con vosotros, más fácil será no haceros ni puñetero caso. Pero vamos a dar un pasito más, porque puede que no me haya explicado con claridad. Hablemos de quienes fabrican bulos a conciencia y cuáles son sus verdaderos objetivos, que tal y como sois, más nos vale, al menos, dejarlo claro. Las mentiras no nacen de una maceta al son de impulsos naturales. Hay personas guiadas, pagadas y amparadas por ideales políticos unas y en nómina de partidos políticos otras, que han vendido su alma al diablo para ganar pasta. Hacen el trabajo de trincheras a sus jefes, revolucionan el corral para que los que pagan consigan sus metas a costa de mirar cómo nos partimos la cara entre nosotros. ¿Sabéis por qué lo sé? Porque son los primeros que se levantan en defensa de la «libertad» cuando un gobierno decide poner límites en las redes sociales contra la desinformación. ¿Que vas a venir tú a luchar contra lo que nos da de comer, queriendo eliminar la que hoy es nuestra mejor arma de propaganda? Pues nada, ponemos en marcha una campaña para decir que lo que se pretende es limitar las libertades personales y de expresión. Lo de siempre, la defensa de una libertad que no es más que libertinaje en manos de quienes más prostituyen esa palabra que, en la mayoría de casos, se ha luchado y muerto por ella. Los más visibles son los tontos útiles que sin pudor ni vergüenza publican o propagan mentiras porque reciben mucho dinero a cambio, bien a través de publicidad, bien con alguna empresa de intermediaria. Los ocultos… Bueno, para qué nombrarlos si ya los conocemos. Llevan años con este plan de intoxicación, que con la experiencia y la poca dignidad que muestran, hoy son capaces de cualquier cosa, repito, cualquier cosa, para lograr sus objetivos. Pero lo más peligroso que se esconde detrás de la manipulación, es que, bajo mi punto de vista, además de insultos porque sí, críticas infundadas y malas artes, están los soldados de los que pagan, los que van bayoneta en mano acosando físicamente a sus objetivos con la única intención de que a algunas de estas personas perseguidas se les vaya la mano y les den los motivos que esperan para liarla gorda. Es lo de siempre, crear una polémica donde no la hay, pero esta vez con su toque de violencia. Luego, tanto los oscuros como sus guerreros enarbolarán la bandera de la libertad y dirán que vivimos en una dictadura, que no os quepa duda. Y, claro, sus acólitos les darán la razón. Así que como puede que mañana sea verdad lo que algunos pronostican, que nuestras libertades se vean coartadas, voy a decirlo ya, no vaya a ser que se me olvide: no hay nada más cristiano en el mundo que decir NO A LA GUERRA. A buen entendedor...

Deberíamos estar muy preocupados, pero no. ¿Cómo va a ser posible? ¿Ya está otra vez el cuñadus maximus haciendo de las suyas? Ea, es lo que tiene que Extra Jaén te ofrezca su escaparate para vomitar lo que mis ojos ven a diario. Eso sí, a media distancia, porque la presbicia llegó a mi vida cuando menos lo esperaba. En contraposición, siempre he tenido buen oído, como buen músico frustrado.




Hasta hace poco, ver y escuchar cómo reaccionaba el respetable a bulos tan grandes como una catedral, me parecía ridículo y lamentable, al mismo tiempo que me entristecía pensar que cualquier persona con un poco de habilidad, y gracias a nuestra credulidad innata, nos la podía meter doblada. Comprender que la manipulación está a la orden del día, me hizo corroborar que hemos nacido para ser engañados. «Pues será a ti, porque a mí nadie me engaña», dirá casi todo el planeta. Ni de coña, amigas, ni de coña. A ti, al de más allá y hasta la última persona con firmes convicciones de que nadie le puede colar un gol, sufre, padece y replica mentiras a diario. Ahora, al mundo bulero interesado ha llegado una nueva herramienta capaz de meterlas todas por la escuadra y con una capacidad de sugestión nunca antes vista: la IA, siglas de «Ignorantes Automatizados» (es que tengo un B2 en inglés). Ahí atrás, cuando se fabricó esto de los therians, no había día que alguien no me viniera con un vídeo en redes comentando «mira, mira, un perro le ha mordido a estos tontos. Hemos perdido la cabeza». La evidencia de que estaban creados por alguna IA era tan grande como la capacidad de engañarnos que los más listos tienen. Así que sí, hemos perdido la cabeza, llevaba razón.  


¿En serio no tenemos capacidad de mandar a tomar viento a los que fabrican mentiras con la intención de volvernos unos contra otros? Ea, es lo que hay. Son tan evidentes las mentiras fabricadas a posta, que no sé si me da pena o miedo la facilidad con la que nos manipulan. ¡Que se ven a la legua! Pues nada, que no hay manera. Denuncias basadas en mentiras, vídeos manipulados para generar odio, medios de comunicación con grandes audiencias y lectores que multiplican la onda expansiva de falsedades. Es sabido que este ejército de manipuladores viene del espectro de la derecha y ultraderecha porque saben lo tontísimos que somos. Pero, ¿qué ocurrirá mañana si la mentira cambia de bando? He aquí el dilema, porque quienes dan por buenas las mentiras hoy, mañana dirán que la manipulación es evidente. No, queridas. Lo que es evidente es que otros alimentan el odio que tú sientes y así te lavas las manos para que nadie te diga lo mala persona que eres. Ni más, ni menos. ¿No puedes hacer como todo el mundo y usar una IA para rejuvenecerte en las fotos, quitarte arrugas y creer que eres más joven de lo que eres?


El trasfondo de todo esto es que el odio entiende perfectamente que somos manipulables hasta con la estupidez más absurda. Por eso, cuando en un programa de tertulianos alguien utiliza la mentira para hacer campaña a favor de quienes les pagan, lo hace sabiendo que los tontos del otro lado de la pantalla montarán en cólera. Este es el verdadero problema, algo que tampoco ven esos tontos, porque, repito, el odio campa a sus anchas y viene a demostrar que no somos precisamente la mejor especie del planeta. Dile a una persona engañada por los listos que es cortita y montará en cólera. Es la reacción y la prueba de que sí, es tonta. Y como dice el Bizcocho en su fantástica chirigota SSSHHH, quizá deberíamos ponerle una baliza también a los tontos porque así los veríamos venir de lejos, y como llevan GPS, estarían localizados.


¿No sentís vergüenza cuando os engañan una y otra vez? No lo creo, porque sois de la misma cuerda. Además, al compartir vuestras cositas en redes sociales, os ofrecen al mismo tiempo el lugar donde decir lo que queráis porque sabéis que no os vetarán. Insultos barriobajeros, amenazas y tiro al pichón para mostrar vuestra maldad, ignorancia y desprecio al ser humano como tal. Si es que no dais para más, así que cuanto antes asimilemos el resto que no nos queda otra que compartir planeta con vosotros, más fácil será no haceros ni puñetero caso. Pero vamos a dar un pasito más, porque puede que no me haya explicado con claridad.


Hablemos de quienes fabrican bulos a conciencia y cuáles son sus verdaderos objetivos, que tal y como sois, más nos vale, al menos, dejarlo claro. Las mentiras no nacen de una maceta al son de impulsos naturales. Hay personas guiadas, pagadas y amparadas por ideales políticos unas y en nómina de partidos políticos otras, que han vendido su alma al diablo para ganar pasta. Hacen el trabajo de trincheras a sus jefes, revolucionan el corral para que los que pagan consigan sus metas a costa de mirar cómo nos partimos la cara entre nosotros. ¿Sabéis por qué lo sé? Porque son los primeros que se levantan en defensa de la «libertad» cuando un gobierno decide poner límites en las redes sociales contra la desinformación. ¿Que vas a venir tú a luchar contra lo que nos da de comer, queriendo eliminar la que hoy es nuestra mejor arma de propaganda? Pues nada, ponemos en marcha una campaña para decir que lo que se pretende es limitar las libertades personales y de expresión. Lo de siempre, la defensa de una libertad que no es más que libertinaje en manos de quienes más prostituyen esa palabra que, en la mayoría de casos, se ha luchado y muerto por ella.


Los más visibles son los tontos útiles que sin pudor ni vergüenza publican o propagan mentiras porque reciben mucho dinero a cambio, bien a través de publicidad, bien con alguna empresa de intermediaria. Los ocultos… Bueno, para qué nombrarlos si ya los conocemos. Llevan años con este plan de intoxicación, que con la experiencia y la poca dignidad que muestran, hoy son capaces de cualquier cosa, repito, cualquier cosa, para lograr sus objetivos.


Pero lo más peligroso que se esconde detrás de la manipulación, es que, bajo mi punto de vista, además de insultos porque sí, críticas infundadas y malas artes, están los soldados de los que pagan, los que van bayoneta en mano acosando físicamente a sus objetivos con la única intención de que a algunas de estas personas perseguidas se les vaya la mano y les den los motivos que esperan para liarla gorda. Es lo de siempre, crear una polémica donde no la hay, pero esta vez con su toque de violencia. Luego, tanto los oscuros como sus guerreros enarbolarán la bandera de la libertad y dirán que vivimos en una dictadura, que no os quepa duda. Y, claro, sus acólitos les darán la razón.


Así que como puede que mañana sea verdad lo que algunos pronostican, que nuestras libertades se vean coartadas, voy a decirlo ya, no vaya a ser que se me olvide: no hay nada más cristiano en el mundo que decir NO A LA GUERRA. A buen entendedor...