La tirilla

Santiago Donaire

Cuando la política se judicializa: una respuesta desde las urnas

Todo aquello que marca la diferencia entre la ley de la selva del más fuerte y una sociedad donde podamos buscar la felicidad es fruto de la izquierda

«El que pueda hacer, que haga; el que pueda aportar, que aporte». Esta fue la proclama lanzada por el expresidente José María Aznar en noviembre de 2023: una llamada a la movilización social y política contra el Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez, a quien la derecha no reconoce como legítimo. Nada nuevo bajo el sol; nunca han aceptado a nadie que no sea de los suyos, incapaces de desprenderse de sus raíces vinculadas a la dictadura.

Lo que no sabíamos era hasta dónde serían capaces de llegar. Lanzaron al «frente judicial» en tromba, paralizando procesos por los numerosos casos de corrupción del Partido Popular, mientras fabrican y aceleran instrucciones contra el Gobierno y sus socios, haciendo coincidir los juicios con los periodos electorales. Los ejemplos sobran: el caso del novio de la presidenta de Madrid "duerme el sueño de los justos" a pesar de su autoinculpación; mientras tanto, se imputa y condena al fiscal general del Estado por defender la verdad. A la mujer del presidente se la acusa de aprovecharse de una labor docente no remunerada, mientras tanto siguen sin "saber" quién es ese tal M. Rajoy que recibía dinero en sobres.



A esta ofensiva judicial se suma la llamada «policía patriótica», una estructura corrupta al servicio del PP dedicada a crear pruebas falsas contra el Gobierno, la familia del Presidente, Podemos o el independentismo catalán. También han «hecho y aportado» los pseudomedios de comunicación financiados con dinero público desde las comunidades gobernadas por la derecha; titulares falsos que alimentan a intoxicadores profesionales. Lo de perfiles como Vito Quiles y compañía es, sencillamente, de manual fascista.

A jueces, policías y pseudomedios se han unido los poderes económicos: fondos de inversión, grandes tenedores de vivienda y la CEOE. Han puesto toda la carne en el asador y, a pesar de ello, la izquierda resiste y el Gobierno sigue adelante.

La pregunta es: ¿cómo combatir esta ofensiva? Desde una perspectiva democrática, la respuesta solo puede estar en las urnas. Es nuestra única arma y el cimiento en el que creemos. Ante el proceso electoral que se inicia en Andalucía, la tarea es movilizar a cada elector de nuestra provincia, uno a uno, incidiendo en los abstencionistas que se concentran en nuestros barrios y pueblos de Jaén, donde más hay en juego. No podemos olvidar que es gracias a las políticas de progreso que hoy tenemos jornada de ocho horas, vacaciones pagadas, descanso semanal, un salario mínimo digno, bajas por enfermedad, maternidad o paternidad, pensiones públicas que se revalorizan, ERTES para las situaciones de crisis, poder amarse en libertad, políticas de igualdad entre mujeres y hombres, una sanidad y una educación pública que fueron ejemplo y hoy se encuentran amenazadas por la derecha. En definitiva, todo aquello que marca la diferencia entre la ley de la selva del más fuerte y una sociedad donde podamos buscar la felicidad.

No voy a hacer llamadas al voto útil, pues todos lo son; pero no olvidéis que el fin es conseguir diputados para alcanzar la mayoría que permita un gobierno para defender los intereses de la mayoría social que somos los trabajadores.

Salud.