Seguramente la razón es que ya llevo muchas elecciones a la espalda, pero la verdad verdadera es que estoy más que harta de tanto charlatán y tanto populista en nuestra vida, y enfrente, nuestros problemas sin resolver. Hasta el moño, que diría mi compañera Ferriz. Y el caso es que es una maniobra casi perfecta en la que se aprovecha el estado de ánimo de la gente para manipularla, no es ideología, es una maniobra. Es lo que tenemos.
Y es que claro, tuvimos un debate electoral anoche, pero venimos de unos meses en los que todos los días, pero todos, se ha hablado de elecciones, candidatos, pactos, promesas, pero también, entremedias se han colado mentiras, calumnias, vilezas. Y eso que en el debate de anoche se habló poco de Andalucía, curiosamente, y nada de nada de Jaén.
Pero no podía faltar la alusión a la llamada prioridad nacional, que aquí es la prioridad andaluza, y no se yo si tendremos también una prioridad giennense. Todas de facto ilegales con la ley en la mano, por supuesto. Y esto requiere alguna explicación porque mi madre por ejemplo, pues no lo entiende. Y cuando se lo quieres explicar se queda aún más perpleja porque ella cree que la lucha de su generación se había ganado, que teníamos una democracia y una Constitución que nos protegía a todos y todas (especialmente a todas) y nos dotaba de derechos y obligaciones, y que salirse de esa pauta, además de ilegal, es peligroso e injusto y puede acabar por afectarte a ti de manera directa y con toda seguridad, indirecta.
Me preocupa, en el pimpampúm electoral, la ligereza con la que se tratan problemas de primer orden como es la salud, la dependencia, la educación o la vivienda, y en cierto modo que quieran hacernos asumir que no hay para todos y tendrán que quedarse fuera pues los que no nacieron aquí, solo por esa razón, porque no nacieron en este bendito suelo. Pues señores y señoras, esto no hay quien lo trague, todo el que venga y contribuya y participe tiene derecho a lo mismo que a todos y todas los que aquí contribuyen o no, porque la clave es la solidaridad.
Así se construye un sistema con servicios públicos universales y de calidad, de ellos depende y se construye la riqueza de una tierra, que sin ellos no existe la llamada clase media ni el bienestar ni la paz social. No es utopía, es trabajoso y complejo, pero alcanzable, es cuestión de redistribuir y gestionar bien. O acaso se puede vivir tranquilo si sabes que una enfermedad grave te puede mandar a la ruina, o te mueres, porque no te sustenta el sistema público si no tienes dinero; o se puede vivir tranquilo si no sabes si tu hijo o tu hija que tiene capacidades o necesidades especiales, pueden estudiar en una universidad pública o un colegio con los medios necesarios.
¿Podemos obviar la atención a los mayores y dependientes, la protección de mujeres y menores víctimas de violencias, la creación de un marco estable de protección a la vivienda…?
Pues así visto, o hay un pacto entre partidos para blindar cuestiones que son básicas y que no pueden ser objeto de refriega electoral ni parlamentaria porque son demasiado importantes y tienen que ser públicas porque la garantía de políticas con servicios públicos de calidad sobre estas cuestiones es nuestro futuro y el de nuestros hijos. Es cuestión de prioridades.